El detalle: La espalda, al aire en forma de lágrima.

 

Las joyas: La tiara Cartier de diamantes y perlas de su abuela Carlota y, al cuello, una tiara fringe de diamantes,convertible en collar, también de su abuela.

Carolina maneja perfectamente el protocolo a la hora de vestir, además de saber adaptarlo al paso de sus años. Nunca sobra ni falta nada en sus estilismos y tiene la capacidad de sorprender sin resultar excesiva. Confía a Chanel los trajes para los actos más importantes, una apuesta siempre segura, y, con su porte regio, sabe llevar mejor que nadie, sombreros, pamelas, tocados… 

Para el enlace en la Catedral de Luxemburgo optó por un vestido con bordados de pedrería de Chanel, su diseñador de cabecera.

El tocado con velo de red, al estilo años cuarenta, daba el toque definitivamente chic.