No hay día que pase que los Janeiro no den un titular, voluntaria o involuntariamente, pero Carmen es un verso suelto en la familia. Ha conseguido ser ‘invisible’.

Carmen Janeiro vive casi apartada de la vida pública y apenas trascienden datos sobre su vida personal.

Hubo un tiempo en el que Carmen Janeiro, a quien alguien, poco refinado o con mala baba, bautizó como ‘la Jesulina‘, era famosa, primero, es innegable, por ser hermana de quien es, y más tarde porque quería ser modelo y por su trabajo en Canal Sur, hasta que paulatinamente su figura pública se fue replegando hasta casi ser inexistente.

Carmen no ha pisado charcos, ni ha entrado a provocaciones, ni ha dicho nada en dos palabras, ‘im-presionante’. Ha sido mujer de pocos novios y los pocos que ha tenido han sabido marcharse de su vida sin dar un portazo al salir.

Carmen ha aceptado, con sus pros y sus contras, ser una actriz secundaria en un clan que se las ha visto de todos los colores. Y el cuento no acaba aquí, te lo digo yo.

Aunque trabajó en televisión y se intentó abrir camino como modelo, Carmen Janeiro ha logrado mantenerse alejada de los focos, salvo en contadas ocasiones en las que ha ido a eventos públicos.

No conozco a Carmen Janeira, pero parece ser muy simpática y de andar por casa, una cualidad infravalorada, he leído en entrevistas que admite haber estado rodeada de mucho machismo en su familia, un claro signo de inteligencia por su parte, y no es pretenciosa, el mal de los mediocres que se creen tocados por una varita mágica.

En estos días convulsos en los que su cuñada, María José Campanario, se puso a postear cosas extrañas en Instagram y luego lo cerró, Carmen Janeiro está a lo suyo, que es vivir tranquila.

La hermana de Jesulín de Ubrique siempre ha tenido un cuerpazo, que hemos podido disfrutar gracias al trabajo periodístico de los fotógrafos que la han captado en sus momentos de relax.

No sería descartable que Carmen Janeiro volviera a las portadas o a los programas de televisión (yo estaría encantado, advierto), pero mientras llega ese momento está tan alejada de la guerra que no le caerá ni siquiera un proyectil de fuego amigo.

Una circunstancia, la suya, muy distinta a la de su hermano Jesulín, que por causas propias o ajenas, suele estar rodeado de polémicas en las que no siempre sale bien parado. Sus otros hermanos también parecen haber elegido su camino, el silencio, aunque Víctor enseña la patita de vez en cuando.

Gestionar tu imagen pública es complicado y Carmen ha demostrado ser una auténtica maestra. Al menos de momento. Y una pequeña petición: ¡vuelve!