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Como Amador Mohedano era el manager de su hermana, Rocío Carrasco creció al lado de su tío, al que estuvo muy unida. No le faltó su apoyo para salvar la oposición de sus padres cuando quería conseguir algo. Para Amador Rociito, como era conocida en familia, era «la niña». Todo se torció en la etapa final de la vida de la Jurado cuando terció Fidel Albiac, al que Amador considera responsable en parte de la ruptura de las relaciones familiares como él mismo cuenta en sus extraordinarias memorias en SEMANA.

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Rocío Carrasco cuando estaba casada con Antonio David Flores. Su matrimonio duró de 1996 a 1999.

Rocío Carrasco no fue una adolescente fácil. Mala estudiante (su padre, Pedro Carrasco, decía con su conocida retranca que «la niña no aprueba ni el recreo») y acostumbrada desde pequeña a hacer su voluntad, no dudó en seguir al joven guardia civil Antonio David Flores al pueblo barcelonés de Argentona. Para Rocío Jurado, como el propio Amador Mohedano recuerda en sus Memorias en SEMANA, fue un disgusto mayúsculo, pero terminó cediendo y organizó a la joven pareja una fastuosa boda en 1996 en la finca Yerbabuena. Tres años después, cuando ya habían nacido Ro y David, se separaron en medio de acusaciones de infidelidad protagonizadas por el exguardia civil en los platós televisivos.