Cientos de manifestaciones de condolencia han llegado a la familia Bultó desde todos los continentes, Álvaro era un viajero incansable que supo ganarse amigos en todo el mundo. Su carácter sencillo, próximo y amable fueron la base de su popularidad y las cualidades que le hicieron ser querido por todos.

La muerte le encontró practicando una de sus pasiones, el wingfly, un salto al vacío con un traje de alas. Hombre-pájaro, volaba Álvaro Bultó en Stchelberg, en el cantón suizo de Berna, cuando su paracaídas no se abrió… Un testigo declaró en los primeros momentos del trágico accidente que Álvaro se había golpeado contra una pared y perdió el control. La Fiscalía cantonal de Berna tiene abierta la investigación sobre las causas del accidente. El portavoz de la policía suiza, Andreas Hofmann, asegura que se trata de determinar si se trató de un fallo técnico del equipo o intervinieron el azar y el factor humano.
Enamorado del deporte, de la vida y de las sensaciones, que así se autodefinía Álvaro Bultó, este miembro de los fundadores de las firmas de motociclismo Bultaco y Montesa, se inició en el apasionante mundo de las carreras de motos desde muy joven, para hacer un recorrido vital hasta los deportes extremos, recalando en el paracaidismo en los últimos tiempos, una actividad en la que ya sumaba más de tres mil saltos.
Una de sus últimas experiencias, un salto con traje de alas el pasado mes de julio en Benidorm pudo ser el aviso que Álvaro Bultó, perdidamente enamorado de la aventura, no oyó. Entonces, el deportista barcelonés resultó contusionado cuando su paracaídas, que esa vez si se abrió, dio un giro imprevisto y le obligó a hacer un aterrizaje imprevisto sobre el tejado de un hotel… En los Alpes no le sonrió la suerte.
El jueves estarán sus restos mortales en el tanatorio de Sarriá Sant Gervasi donde sus amigos podrán rendirle un postrer homenaje y darle su adiós en el transcurso de la misa funeral que se ofrecerán sus familiares en memoria de Álvaro Bultó.