La nueva vida de Alejandro Amenábar: así supera su fracaso matrimonial

Este jueves, el director Alejandro Amenábar ha comenzado a grabar su nueva película. A primera hora de esta mañana daba comienzo el rodaje de su próximo trabajo cinematográfico en el Ateneo de Madrid. En este artístico y científico lugar de la capital se rueda los últimos días de Unamuno en el contexto de la preguerra civil española. El cineasta ha llegado a Madrid, después de estar grabando esta semana en Toledo, una vez que el escenario de los planos que tiene previsto grabar en la capital fueron instalados el pasado lunes 25.

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Alejandro Amenábar da un giro a su vida en lo profesional, al tiempo que su vida personal también circula por otros derroteros después de separarse de su marido, David Blanco, a principios de 2018. El entorno de Amenábar asegura que no hay marcha atrás en su decisión de separar sus caminos y que la nueva vida del director está centrada en su nuevo trabajo, donde da cabida al cine intimista -muy alejado al que nos tenía acostumbrado-. Pero no todo en su vida es trabajar, dado que también le reserva un hueco a sus amigos más cercanos, con quienes hace planes y escapadas a lugares costeros y otros más festivos. Unos amigos que guardan con recelo la intimidad del cineasta y que lo protegen a capa y espada. Entre ellos se arropan en los días de calma y los días de tempestad.

La gestación del nuevo filme de Alejandro Amenábar coincide con los días en los que el director comienza una nueva vida de soltero, en su magnífico dúplex de 420 metros, situado en pleno centro de la capital y en el emblemático edificio Madrid.

Sin David y con Unamuno. Cambio de amor por proyecto literato y cineasta. La elección de Amenábar para la grabación de su nueva película se debe al protagonismo que tuvo Miguel de Unamuno en esta institución. El escritor fue presidente de El Ateneo durante los años 33 y 34 del pasado siglo. Este curso es bicentenario de esta institución cultural madrileña. Amenábar tiene varita mágica y hay quien asegura que el director situará de nuevo al Ateneo en sus días de gloria como antaño. Lo mismo que sucede con su vida personal, que poco a poco recobran la plenitud que gozaba cuando el amor estaba en su vida.