Ainhoa Arteta ha vuelto a la carga. Tras superar el año más difícil de su vida, la cantante lírica está preparada para subirse de nuevo a los escenarios. El próximo domingo 27 se reencontrará con su público en el Teatro de la Zarzuela. Un reto que asume con algunos miedos, ya que tras sus problemas de salud le fue amputado un dedo, estuvo a punto de perder la voz y ahora vive con fuertes dolores cada día. Por eso, sincera, ha confesado que teme venirse abajo.

«Sí que tengo miedo a quebrarme a nivel emocional y llorar o algo así. Sé que la emoción la llevaré desde antes de salir pero espero no llegar a las lágrimas», confiesa. La vasca, emocionada, habla con optimismo de su día a día con el dolor y de cómo la pesadilla que ha vivido le ha hecho cambiar las prioridades. No se pierda el vídeo para escuchar as declaraciones de la cantante.

Vídeo: Europa Press

Ainhoa Arteta (1)
Antena 3

Recientemente, el pasado 3 de febrero, Ainhoa Arteta concedía su primera entrevista en un televisión después de haber sobrevivido a su año más terrible. Fue en ‘El Hormiguero’ donde e contó a Pablo Motos lo que le pasó tras sufrir «un cólico nefrítico» que le «complicó» y le provocó «un fallo multiorgánico» tras el cual la tuvieron que inducir a un coma.

«Del coma me salvé por los pelos», narraba. «Me moría, no había manera… Me tuvieron que llevar en helicóptero al Virgen del Rocío». Arteta nunca imaginó que algo así le pasaría a ella. Casi pierde la vida… y la voz. Por eso ha tenido que someterse a varias operaciones con un cirujano especializado en cantantes. Ahora sabe que la vida continúa y prefiere no mirar atrás: «Mi vida tiene que continuar. Me duela o no me duela, tengo que seguir».

Ainhoa Arteta (2)
Antena 3

En su visita a ‘El Hormiguero’, Ainhoa Arteta desvelaba que tuvo una experiencia cercana a la muerte los días que estuvo en coma: «No vi un túnel, no vi ninguna luz», destacaba. «Sí vi un espacio. Estaba un espacio que era azul oscuro intenso con estrellas, con mucha luz, a la vez que era oscuro. Me veía suspendida y era un silencio total. Vi pasar una cosa roja por debajo, no sé si era el infierno. Igual me estoy haciendo pájaras mentales. Pasó y se fue y ahí me quedé yo en esa zona».

Incluso enseñaba ante las cámaras su dedo amputado. Un dedo que aún echa en falta, ya que sufre algo llamado el «dolor del miembro fantasma». Se trata del «famoso dolor neuropático tiene que ver con el cerebro y para ese dolor tiene que ver con el cerebro. Me pasa muy a menudo. El otro día me dolía la punta de este dedo (señalando el dedo apuntado), y ya no lo tengo. Este dolor tiene tanto que ver con el cerebro que si estás nervioso o agitado, el dolor aumenta de una manera brutal».