Aparecieron en las tiendas en otoño pero los vestidos de punto han llegado para quedarse también en la primavera.


Dejando de lado el chándal, la estrella de esta temporada es el vestido de punto. Esta prenda llegó el pasado otoño dispuesta a quedarse y lo ha logrado. Porque por su versatilidad tiene sitio en cualquier armario y para cualquier ocasión. Solo hay que saber cómo conjuntarla.

Todas las firmas de moda han apostado por esta prenda en una temporada en la que la comodidad prima por encima de cualquier otra cosa. Jacquemus lo llevó del ‘Street style’ a la pasarela en 2019 y desde entonces lo ha convertido en un ‘must’ en sus colecciones, Tommy Hilfiger supo darle una vuelta de tuerca y Zara directamente tiene en su web un apartado con ropa de punto.

Pero en nuestro país si hay una mujer que sepa llevar como nadie los vestidos de punto es Isabel Jiménez. La hemos visto en diversas ocasiones con prendas de este tipo que encajan a la perfección con su forma de entender la moda y creó junto a su socia en Slow Love, Sara Carbonero, varios de estos vestidos para su primera colección en colaboración con Cortefiel.

Cómo llevar el vestido de punto

La pandemia ha hecho que las tendencias no importen y a la vez todo sea tendencia. Esto abre un abanico de posibilidades casi infinito, porque ahora todo está permitido. Lo importante es encajar con el lugar al que vamos. Así, los largos midi, antes reservados al dress code tipo cóctel, se adaptan al estilo de la calle y se rebajan acompañando los vestidos con zapatillas tipo sneaker, olvidando los clásicos zapatos de salón.

Lo que sí tiene cabida, y además está considerado como un acierto total por los fashionistas es acompañar estos vestidos con unas botas altas, femeninas. Si son tipo calcetín, como marcaba Balenciaga, pues el estilismo ya se convierte en un diez absoluto.

De cualquier modo, esta temporada se llevan los vestidos de todos los tipos: cortos, por encima de la rodilla, largos hasta los pies, lisos y básicos, plisados y hasta tipo jersey o cárdigan. La gama cromática también se deja a gusto del consumidor, que puede encontrar desde tonos neutro, los más destacados esta temporada hasta los flúor o neón, una elección no apta para los más tímidos.

Un tejido para todo el año

Los vestidos de punto, dependiendo de grosor de este, pueden utilizarse además durante todo el año. Desde el invierno, en el que generarán una intensa sensación de calidez gracias a las mangas y los cuellos altos, hasta el verano, donde las prendas con tirantes y un punto más ligero se adaptan para soportar las altas temperaturas.

Lo importante es encontrar uno que encaje con tu silueta y con el que te sientas cómoda. Recuerda que el corte en la cintura es muy recomendable si quieres estilizar tu silueta y que el largo midi no es el más favorecedor si eres bajita… a no ser que la falda tenga un poco de vuelo. Y si quieres darle un toque sexy, elige alguno en versión cut out: están permitidas las aberturas en los hombros, la espalda, la cintura… elije el que más cómoda te haga sentir y a presumir de Street style.