Ha llegado el momento de poner los pies sobre la arena o ponerse a remojo. Ficha estas ideas para encontrar el diseño que más va contigo.


Ha llegado el momento que muchos estaban esperando: el verano, el sol, el calor y las vacaciones. Y en estos días toca sacar del fondo del armario todo el material necesario para irse a dar un paseo por la orilla del mar y pasar la jornada en la playa.

Tumbonas, neveras portátiles… hay quien lleva de todo a sus visitas al mar. Pero solo hacen falta cuatro cosas para disfrutar del rato sin que eches de menos nada. Convendrán que con llevar un bañador y las gafas de sol hay quien ya tiene suficiente.

Sin embargo, cuando pisamos las playas en estas fechas hay otras dos que son imprescindibles: el protector solar, siempre necesario, pero más en verano, y una buena toalla o un pareo con el que secarse y poder tumbarse sin llevarse media playa pegada en la piel.

Elegir bien las toallas

A la hora de decantarnos por un diseño deberíamos ser, en primer lugar, prácticos. Si somos de llevar pocas cosas y que pesen lo justo, entonces debemos decantarnos por una toalla tipo pareo, de algodón y fina. No seca tanto como otras versiones pero es más ligera, ocupa menos espacio y es ideal para los que no quieren dejar nada sobre la arena mientras pasean.

Para quienes prefieran estar seguros de secarse bien y prefieran versiones un poco más ‘abrigadas’ para nadar en mares más frescos, como el cantábrico, las clásicas toallas de rizo pueden ser una buena opción. Los diseños de rayas y los marineros nunca pasan de moda.

Para toda la familia

Pero también existen en el mercado otras versiones, pensadas para quienes no quieren cargar con cuatro toallas distintas pero que, aún así, haya espacio para todos. En estos casos los grandes pareos, casi tipo tapiz, son una solución perfecta.

Más finos que las toallas de rizo, pero un poco más grueso que los pareos que sirven para colgar a modo de falda, los grandes sirven de superficie de juegos o también para tirarse a leer sin que nadie nos moleste.

Y para los que hacen lo que quieren existe otra versión, compatible -o no necesariamente- con el uso de toalla. Se trata de la esterilla, un elemento que durante algún tiempo fue más que habitual en las playas y piscinas utilizarla para colocar luego la toalla encima.

Ahora no lo es tanto, convertida casi en un reducto, pero muy útil, por ejemplo, cuando vamos a playas pedregosas. La esterilla nos servirá para amortiguar un poco bajo la toalla y que no se nos claven las piedras y solo por esa ayuda, ya merece la consideración.