Las altas temperaturas tienen efecto no solo sobre nuestra piel, también sobre nuestro pelo, que muchas veces muestra signos de no estar lo suficientemente protegido.


Ha llegado el momento de pensar en esos días de playa y de piscina que tanto les gustan a muchos. El verano está para descansar y disfrutar del tiempo al aire libre, pero hacerlo también requiere de una serie de cuidados.

Ya hemos asumido que para esas largas jornadas de sol y de calor es necesario preparar la piel y protegerla para que no sufra daños. Pero hay otra parte de nuestro cuerpo que también está expuesta a las inclemencias del tiempo y que acusa los cambios de temperatura como ninguna otra. Esa es el pelo.

Nuestro cabello es un sufridor silencioso pero también da avisos a su manera. Así, cuando le faltan nutrientes o cuidados se muestra más quebradizo, fosco y sin brillo. Esas señales indican que no estamos tratando nuestro pelo como deberíamos, pero lo ideal sería no tener que llegar a ese punto.

Prevención y cuidado

Dice el refrán que es mejor prevenir que curar, y en el caso del cabello puede ser más que aplicable. Es preferible no esperar a empezar a notar los síntomas de que nuestro pelo está castigado para empezar a cuidarlo y a protegerlo. Especialmente si se trata de hacerlo frente a agresiones externas como son las fuentes de calor.

Para ello, además de evitar la exposición prolongada, debemos acostumbrarnos a usar complementos como gorros y viseras si vamos a pasar demasiadas horas expuestos. De este modo el calor y los rayos del sol no incidirán directamente sobre el cabello y además protegeremos la piel del rostro, la más sensible del cuerpo, frente a esos rayos que pueden envejecerla.

En lucha contra las altas temperaturas

Pero además de ese gesto, tan sencillo como práctico, debemos ayudar a nuestro pelo a sobrellevar las altas temperaturas con un tratamiento específico. Y en eso la cosmética está de nuestro lado porque ya existen formulaciones de distintos tipos para evitar que nos chamusquemos el pelo y quede quebradizo y sin vida.

Por un lado están los productos específicos de protección solar. Igual que nos hemos concienciado de que hay que aplicarlos sobre la piel por estética y, sobre todo, por salud, debemos acostumbrarnos a cuidar también de nuestro pelo y protegerlo frente a los rayos. Además, por lo general son de fácil aplicación, basta con echar el spray sobre el cabello.

Y por otro, debemos recurrir a un aliado muy potente para mantener la salud de nuestro cabello: los protectores térmicos. Muy parecidos a los solares en cuanto a formulación y aplicación, estos productos nos ayudarán a que nuestro pelo no sufra a causa de los aparatos de peinado como los secadores y planchas, ya que generan una barrera que evita que se quemen.