Todos queremos tener una piel que resplandezca y tenga tonos dorados, como si hubiera sido acariciada por el sol. Afortunadamente no solo el bronceado es la única forma de lograrlo. Ficha estas ideas para darle ese toque a tu piel sin exponerte a los rayos solares.


Llegamos a esa época del año en la que las temperaturas aún no han permitido que la piel vaya cogiendo tono con los rayos de sol, pero en la que empezamos a quitarnos abrigos y jerséis de manga larga. Por eso estos días nos fijamos más en nuestro aspecto y queremos ver un tono más saludable, menos macilento, en nuestra piel.

Pero a estas alturas ya sabemos que ponerse al sol cual lagartija no es –ni ha sido nunca- la mejor opción para lograrlo. Un buen bronceado natural parte de una exposición con la piel siempre bien protegida, controlada y no excesiva a los rayos de sol.

Recibir la luz solar es necesario para tener unos niveles adecuados de vitamina D, pero hay que hacerlo con cuidado, evitando las horas centrales del día y siempre con un buen protector, especialmente en zonas tan delicadas como el rostro. Poco a poco, con el transcurso de los días, nuestra piel irá adquiriendo otro tono que además tendrá la ventaja, frente a los atracones de sol de no irse tan rápidamente como ese bronceado además de ser uniforme y sin manchas ni marcas.

Un pequeño acelerón

Como las temperaturas aún no permiten que vayamos cogiendo ese color gradual, existen cosméticos que pueden mejorar el aspecto o el color de nuestra piel sin necesidad de sol. Entre ellos están los autobronceadores, que otorgan ese tono dorado a nuestra piel para que tengamos mejor cara.

Pero ¿cómo podemos elegir el mejor para nuestra piel? en primer lugar tenemos que elegir el formato. Existen cremas –faciales y bodymilk- que lo hacen de manera gradual. Son hidratantes con pigmentos que van dándole ese toque a nuestra piel con las sucesivas aplicaciones. Estas constituyen, sin duda, la mejor opción para quienes tienen la piel más clara y no se han aplicado nunca un autobronceador.

Los de acción rápida

Por otro lado, podemos encontrar en el mercado productos de acción más rápida. Son los adecuados si tenemos alguna cita en la que queremos mostrar nuestro mejor aspecto, pero requieren de ciertas precauciones.

En primer lugar, a la hora de elegirlas, tenemos que buscar las que más se acerquen a nuestro tono. Si tenemos una piel nívea, no podemos intentar aplicarnos los tonos más oscuros, porque eso generará un efecto de artificialidad que tirará por tierra todas nuestras intenciones de parecer naturalmente bronceados.

Y en segundo, asegurarnos de que nos apañamos bien con el formato. Existen productos en crema y también en forma de toallita y los sprays –quizá más sencillos para las más inexpertas-. Es recomendable que para la aplicación utilicemos un guante para evitar que sea la palma de nuestras manos la que acabe totalmente teñida.

Precauciones para que quede un color uniforme

Antes de aplicar el autobronceador es recomendable realizar una exfoliación. Así eliminaremos las pieles muertas y nos durará más tiempo en buenas condiciones. Es recomendable, no obstante, exfoliar de manera periódica.

En segundo lugar, aplícate crema hidratante en todo el cuerpo, pero incide especialmente en las zonas más secas, como codos y rodillas para que el resultado sea más uniforme y no se quede más cantidad de la debida en esas zonas. Por esa misma razón, evita depilarte con cuchilla o cera en las horas anteriores, porque eso podría hacer que el autobronceador se quedara en el poro en forma de manchitas.

Ten en cuenta que este tipo de autobronceadores pueden tardar entre cuatro y seis horas en quedarse fijados en la piel, por lo que durante esas horas utiliza ropa holgada y ten cuidado si lo haces antes de acostarte para no manchar toda la ropa de cama.