Te damos ideas para crear un espacio de trabajo agradable y cómodo ahora que el teletrabajo ha llegado a nuestras vidas. Y para lograrlo, no puede faltar una buena silla.


Crearse un espacio de trabajo adecuado es casi tan importante como tener claras las tareas que tenemos que desempeñar. Y en ese espacio hay una protagonista indiscutible, la silla.  Porque el confinamiento nos pilló a todos acostumbrados a las sillas de oficina, preparadas para la función que desempeñan y nos obligó a convertir salones y dormitorios en despachos.

Desde allí nos pusimos a teletrabajar, pero, en la mayoría de las ocasiones, el material no era el  adecuado para tantas horas frente a la pantalla. Por eso, estos días en los que seguimos manteniendo un híbrido o muchos se plantean directamente si quedarse para siempre con el teletrabajo, ponemos la vista en los espacios desde los que desarrollamos nuestra actividad profesional.

¿Dónde nos sentamos?

Pero la búsqueda de la silla más adecuada no es fácil, porque aunque hay unos estándares y unos datos objetivos, a muchos lo que les funciona son cosas diferentes. Hay quien, por ejemplo, prefiere mesas que se eleven para pasar parte de la jornada de pie, reduciendo el número de horas sentado, lo que resulta en gran medida beneficioso para nuestra espalda o hay quien tiene como alternativa una pelota de pilates.

Con respecto a esta última opción, aunque puede ser muy útil para algunas personas, ya que en teoría obliga a mantener la espalda recta, hay que tener cuidado y mirar bien qué estamos utilizando.

En primer lugar es necesario que las piernas estén en ángulo recto, para lo que debemos vigilar que la pelota sea de un tamaño adecuado para nosotros. En segundo lugar, hay que observar nuestra postura sobre ella, y si vemos que pasamos mucho tiempo con las lumbares arqueadas, mejor pedir consejo a un especialista y volver a la silla.

Sillas para elegir

Si tu opción es buscar una buena silla, repasa cuáles son tus necesidades y qué tiene que tener para cumplirlas. Aún así, es fundamental que tengas en cuenta dos cosas: que la altura sea la recomendada y que el respaldo sea cómodo.

Por eso es recomendable que te decantes por una silla regulable y con respaldo ergonómico. De esta forma te aseguraras de tener las piernas en el ángulo correcto y la espalda siempre bien apoyada. Lo ideal es que los brazos queden en ángulo recto cuando escribimos y que la espalda quede recta.

Si tu preocupación es que encaje con el espacio que has creado, no tienes por qué renunciar a la estética pero sí debes priorizar la utilidad. Al fin y al cabo, la salud es lo más importante. Por ello, aunque el diseño quede a tu total elección, sí es recomendable por ejemplo, que la silla tenga ruedas para que podamos desplazarnos con ella con comodidad.  Además, si tienes miedo a que deje marcas en el parqué de casa basta con que te hagas con una alfombra vinílica para colocarla debajo y así evitarás problemas.