El iluminador puede ser un aliado infalible para mostrar siempre buena cara. Ficha estos consejos y productos para convertirlo en tu mejor aliado para estar siempre resplandeciente.


Los fotógrafos lo saben bien, la luz es una de las cosas más importantes a la hora de lograr que una imagen quede perfecta. Sucede con un espacio, con las fotografías y también con el maquillaje. Los puntos de luz marcarán la diferencia entre un rostro cansado y uno fresco simplemente con unos cuantos toques. Y para eso, existe una ayuda extra inventada por los maquilladores: el strobing.

¿Qué es el strobing?

Pues no es ni más ni menos que una técnica de maquillaje que ayuda a iluminar determinadas partes del rostro y así potenciarlas. La palabra viene del inglés ‘Strobe’, que hace referencia a la luz y los destellos, y de eso va más o menos la técnica, de dar toques de luz de manera adecuada para que esas partes sobresalgan y atraigan la atención, ocultando así de la vista cualquier pequeño defecto.

Es mucho más cómodo de aplicar que el famoso couturing aunque en cierto sentido siga los mismos patrones y pueden ser complementarios si queremos un efecto completo. Pero la ventaja del strobing es que también puede utilizarse sin maquillaje, simplemente con la cara lavada y unos toques de iluminador.

Las zonas para iluminar

Las zonas en las que, de forma general, suele utilizarse el iluminador son el arco de la ceja y el lagrimal. Unos toque de luz harán que los ojos parezcan más grandes o que tengamos la mirada más abierta, además pueden ayudar a hacer que las ojeras luzcan ópticamente menos marcadas por el contraste.

Otras partes del rostro en las que se utilizan los toques de luz son la barbilla y el nacimiento de nariz, aunque en estas zonas, podemos jugar a hacer variar un poco las formas que se perciben de nuestro rostro modificando el trazo. Si queremos que nuestra nariz parezca más estrecha, podemos iluminar todo el puente de la nariz con un trazo estrecho y suave y dando un toque en la barbilla lograremos que parezca menos prominente.

Trucos y detalles para aplicarlo bien

No todos los iluminadores funcionan igual de bien para todos los rostros. Por ello, lo primero que tienes que tener en cuenta es tu tono de piel y utilizar la gama de iluminadores que mejor se adapte. Ten cuidado de no aplicarlo en las zonas en las que tengas arrugas para que no darles más protagonismo. Además, procura aplicarlo con luz natural, especialmente las primeras veces que lo uses, así te aseguraras de que el resultado también lo sea.

Del mismo modo, tendremos que elegir el iluminador en la textura que mejor se adapte a nuestro tipo de piel y al efecto que queremos conseguir. Así, los iluminadores en polvo van bien para pieles con tendencia a engrasarse, ya que además de iluminar, harán un efecto matizador. Mientras, los de textura fluida van estupendamente para las pieles más secas e incluso hay algunos que permiten extenderlos por otras zonas del rostro para dar un aspecto más luminoso a todo el rostro.