Es el primer paso para que el maquillaje quede perfecto pero a veces, por desconocimiento o por falta de un producto adecuado nos lo ahorramos. La prebase de maquillaje es el nuevo imprescindible para lucir una piel perfecta.


Es un paso que a veces olvidamos, o evitamos por falta de tiempo, pero no deberíamos, porque sin duda, marca la diferencia. La prebase de maquillaje es invisible cuando estamos completamente maquilladas, pero pero es imprescindible para que, una vez alcanzado ese resultado final, mostremos una piel sin imperfecciones y cuidada.

Un paso que no deberíamos saltarnos

La prebase de maquillaje es un paso relativamente reciente dentro de las rutinas de maquillaje, pero se ha revelado como un imprescindible para las grandes ocasiones y también para quienes quieren borrar esas pequeñas imperfecciones de la piel.

De hecho, si conociésemos a fondo las bondades de la base de maquillaje, pocas veces nos escabulliríamos de dar un paso que nos ayuda en múltiples direcciones. Como ya sabrán, la prebase es un producto que se aplica en primera instancia, tras la crema hidratante y antes de la base de maquillaje.

Desde alisar la piel a mejorar el maquillaje

Su función principal es la de darle a la piel un aspecto más terso y a los poros la apariencia de estar cerrados. Por eso van bien tanto para aquellas pieles con algunas marquitas como para quienes quieran disimular pequeñas arrugas.

Pero además de ese efecto alisante, la prebase de maquillaje  sirve de ayuda con otros asuntos, como por ejemplo alargar la duración del maquillaje. Al sentar la base y corregir pequeñas imperfecciones, como los puntos rojos o las ojeras, sirve como aumentador del tiempo de duración, que solo necesita ser refrescado de vez en cuando.

Tipos y texturas

A la hora de elegir la prebase más adecuada para cada tipo de rostro tenemos que fijarnos en la textura, porque no todas son adecuadas para todos los tipos de piel. Así, si nuestra piel tiene tendencia a engrasarse, es mejor que optemos por una textura ligera, pero que tenga agentes matificadores para evitar los temidos brillos.

Por el contrario, si nuestra piel es más seca, es preferible decantarse por textura líquida y formulaciones con agentes más hidratantes. Así evitaremos que se nos acabe cuarteando el maquillaje y mantendremos en todo momento la piel con aspecto hidratado. Si además, hay poros abiertos o cicatrices, las texturas líquidas, con efecto rellenador, pueden ser una gran idea.

Para esas pieles que ya tienen ciertas arrugas y quieren aprovechar este primer paso para mejorar su aspecto, existen formulaciones con efecto alisador. Y para aquellas que no quieren que la fatiga se les note en el rostro, hay opciones con efecto iluminador, que ayuda a devolver la luz al rostro y borrar todo rastro de cansancio de un plumazo.