La forma de planchar ha cambiado. Ahora hay dispositivos para que puedas aplicar en casa el sistema de las tiendas. Y a un precio muy competitivo.


Decía Adolfo Domínguez que la arruga es bella. Lo hizo en una campaña que realizó en 1984 y que pasará a la historia. Y aunque no le faltaba razón y resultó un planteamiento revolucionario, hay a quienes no acabó de encajarles la teoría y, en la práctica prefieren ver las prendas completamente lisas, sin rastro de eso que para el diseñador gallego era bello.

Será por eso que en las casi cuatro décadas que han pasado desde que pronunció esa frase, la plancha no ha faltado en prácticamente ningún hogar español, donde se ha seguido pasando religiosamente a camisas, blazers y hasta sábanas.

En constante evolución

Con todo, hemos de decir que, si bien no han desaparecido de las casas, las planchas sí han evolucionado y mucho a lo largo de todo este tiempo. El mundo del planchado, como el todos los pequeños electrodomésticos, también se ha modernizado y ha sufrido las variaciones tecnológicas que acompañan a otros aparatos, aunque en este caso con mayor discreción.

De las planchas que se calentaban al fuego antes de la invención de la electricidad pasamos a las que se enchufaban. De ahí a las portátiles y después, a los centros de planchado, que ayudan a dejar las prendas tan inmaculadas como si hubieran pasado por una tintorería.

Cambio de posición

Así hemos llegado a un invento que hasta hace relativamente poco veíamos tan solo en las tiendas pero que se ha revelado como un elemento de gran practicidad. Se trata de las planchas de vapor y los centros de planchado verticales.

Este significativo cambio ha hecho que muchos hayan cambiado ya las tradicionales tablas por uno de estos elementos, que ocupan menos espacio y ayudan a evitar aristas y esas líneas que podemos generar al planchar sobre la mesa o una tabla.

Para casa o de viaje

Los dispositivos se han profesionalizado tanto que dicen quienes los han probado que les ayudan a ahorrar tiempo porque puedes planchar la prenda directamente desde la percha. Esa es una gran opción si tienes mucha prisa y ni un segundo que perder y puedes hacerlo además con una plancha de viaje, que cumplirá bien esas funciones. Y además tienen un precio más que razonable, porque la mayoría rondan los 30 euros de precio.

Para quienes busquen acercarse a la perfección en el planchado, están los centros de planchado verticales. Estos harán las veces de maniquí sobre el que efectuar el planchado. Son un poco más caros (sobre los 120 euros) y ocupan más espacio, pero garantizan unos resultados dignos de la mejor de las tintorerías.