Elige la mascarilla facial adecuada para tu tipo de piel y dale un respiro a tu cutis este fin de semana.


Tu piel se merece un respiro, y ahora que ha llegado el fin de semana es un buen momento para echarle un vistazo y proporcionarle los cuidados que necesita. Apagar el despertador, dormir bien e hidratarla en profundidad son la base para que el cutis recupere un poco del brillo que nos quitan las pantallas con sus luz azul la reducción de horas de sol que conlleva el invierno. Pero hay algo más que podemos hacer por ella, aprovechar esos días de descanso para mimarla un poco con tratamientos específicos como las mascarillas.

Hay quienes las hacen caseras, pero si no conoces las propiedades de cada ingrediente natural, echa mano de las firmas cosméticas, cuyos expertos llevan décadas investigando para innovar en los cuidados de la piel.

Lo primero que tienes que saber a la hora de elegir una mascarilla es cuáles son las necesidades de tu piel. Así, un cutis con tendencia a generar más sebo y por tanto a desarrollar acné precisa de cuidados diferentes a los de una piel madura con tendencia a secarse.

Tipos de mascarillas

Para las pieles grasas son recomendables las mascarillas purificadoras, que ayudan a eliminar el exceso de grasa y a eliminar los puntos negros. Las hay en distintos formatos, entre ellos las exfoliantes, que normalmente tienen microgránulos para ayudar a remover la suciedad del rostro, y suelen partir de ingredientes que ayudan a desintoxicar la piel, como la arcilla o el limón.

Para pieles secas lo ideal es buscar mascarillas que proporcionen justo el efecto contrario, es decir que sean nutritivas y enriquezcan el rostro, proporcionándole un aspecto más jugoso. Y hay que prestar especial atención a las pieles sensibles, una característica que puede ser perfectamente compatible con los otros dos tipos de piel. Es decir, se puede tener una piel seca y sensible o una piel grasa y sensible.

Cuidado con las pieles sensibles

En este caso, dada la facilidad con la que se enrojecen y lesionan, las pieles sensibles requieren de productos específicos y deberían alejarse de aquellos que resulten demasiado agresivos para la piel, como las mascarillas que proporcionen una exfoliación mecánica, ya que esas partículas que ayudan a remover la grasa acumulada pueden irritar las pieles más delicadas.

Tipos de mascarillas

En la actualidad en el mercado encontramos mascarillas no solo para todos los tipos de piel, también en casi todos los formatos. Las hay en crema, en gel, en polvos… la tipología elegida depende más del gusto del consumidor o de las especificaciones del producto que de la utilidad de ese formato per se, aunque suele adaptarse para potenciar los beneficios del producto. Así será raro encontrar una mascarilla para pieles sensibles con una textura muy adherente que haya que quitar con tracción mecánica, pues eso podría enrojecer la piel.

Por último, queda patente el intento constante por innovar de las firmas, que además de los clásicos formatos en gel o en crema, han creado nuevas texturas, como las mascarillas de tela –muy prácticas y rápidas de colocar y retirar-, las burbuja, a base de ingredientes como el carbón, o las de oro, que intentan aprovechar las propiedades de este metal precioso para la piel. Junto a estas últimas, en estos años han aparecido también las magnéticas, que se retiran habitualmente con un imán. Estas tienen la ventaja de que resultan más asequibles que las áureas y persiguen los mismos resultados.