La tecnología de los salones de belleza se adapta para tener su réplica en casa. Las máscaras con luz led son la última revolución para hacer más efectivos los tratamientos para la piel.


Son muchas las famosas que las utilizan desde hace tiempo. Las hermanas Kardashian, Victoria Beckham o Thalía son algunas de las ‘celebrites’ que se han fotografiado en algún momento utilizando una máscara de luz led, demostrando así que están a la última en ‘gadgets’ faciales. Por fortuna, los tratamientos con este dispositivo que antes solo estaban disponibles para algunos bolsillos privilegiados se han democratizado y hoy en día es bastante sencillo encontrar opciones en el mercado.

De hecho, las máscaras de luz led llevan ya unos años ayudando a los profesionales a hacer que los productos y tratamientos cosméticos funcionen a mayor profundidad. Y, aunque no hay nadie mejor que los expertos para darnos las pautas de cómo cuidar nuestra piel, por suerte ahora también tenemos en el mercado opciones para hacerlo desde casa, complementando así cualquier tratamiento profesional.

¿Qué es la luz led?

Lo primero que tenemos que saber sobre estos gadgets es cómo funcionan. Las máscaras led (siglas en inglés de diodo emisor de luz), emiten luz en longitudes de onda de baja intensidad medidas para provocar un determinado efecto sobre la piel.

A base de exposiciones cortas y medidas, las máscaras utilizan la luz en distintas longitudes para solucionar –o al menos ayudar a tratar- problemas diferentes que puedan surgir en el cutis. Es tan simple como colocársela sobre el rostro, elegir el programa deseado y relajarse.

Los colores básicos

Esos programas suele diferenciarse por los colores de la luz que emiten. Hay máscaras que pueden llegar a tener hasta siete tonos distintos, cada uno con su utilidad. La gama va desde el amarillo hasta el morado pero, a parte de la luz blanca, los que no faltan en ninguno de los casos son tres colores: rojo azul y verde.

Así, de esos tres colores se extraen los principales beneficios para el cutis. Por un lado, la luz roja estimula la producción natural de colágeno de la piel, lo que hace que aumente su elasticidad y recupere la tonificación. También ayuda a los cosméticos a reducir las líneas de expresión y evitar la aparición de arrugas.

La utilidad de la longitud de onda que se emite cuando vemos el color azul es, principalmente ejercer de antiséptico. Porque según explican los expertos, es entonces cuando se convierte en un agente antibacteriano que limpia la superficie de la piel, lo que les confiere a estos dispositivos una efectividad especial a la hora de luchar contra el acné.

Por su parte, el color verde controla la melanina. Esto es especialmente útil para quienes se han visto afectados por los efectos del sol y de la genética y tienen zonas más oscuras. En esa longitud de onda las máscaras ayudan a combatir las manchas sobre la piel y hacer que el tono se iguale, para ofrecer un aspecto uniforme.