La piel necesita renovarse y que la ayudemos a mantenerse libre de suciedad e impurezas. Ficha estas ideas para que esté preparada para la nueva estación.


Es necesario mantener la piel siempre limpia pero con el cambio de estación esa necesidad se vuelve más acuciante. Especialmente cuando se trata de un periodo en el que las temperaturas van a variar tanto.

Con el verano la piel secreta más, los poros están más abiertos y solemos aplicar más productos de los habituales sobre el rostro, por lo que mantener una piel limpia es vital. Y eso pasa por una buena exfoliación de vez en cuando para ayudar a que toda la suciedad del día a día se vaya de nuestro rostro.

Exfoliación suave o más intensa

Como sucede con la elección de cualquier tratamiento, lo más importante antes de aplicarlo o elegirlo tenemos que tener en cuenta cómo es nuestra piel y cuáles son sus necesidades específicas. Y esto cobra especial relevancia con la exfoliación, especialmente si estamos pensando en una de tipo mecánico (mediante un gel con partículas) o químico.

Para este último tipo lo mejor es decantarse por un tratamiento profesional, porque se trata de una elección que puede resultar muy agresiva para determinados tipos de pieles. Así que si tienes problemas cutáneos que quieres atajar, como el acné, lo más recomendable es que visites a un experto y que decida cuál es el mejor tratamiento para ti.

En circunstancias normales, los exfoliantes mecánicos van bien para pieles mixtas y grasas, pero no hay que aplicarlos con demasiada asiduidad y hay que hacerlo con cuidado, tratando la piel del rostro con mimo. Hay formulaciones más suaves, recomendadas para un uso más habitual y otras que funcionan mejor para momentos en los que necesitemos actuar a modo de ‘rescate’.

Cuidar de las pieles sensibles

Para quienes quieran hacerse una limpieza pero tienen la piel reactiva o excesivamente seca o sensible y tienen miedo de irritarla más de lo necesario, lo mejor es decantarse por los exfoliantes de tipo enzimático. No contienen gránulos, por lo que resultan mucho más suaves y son ideales para este tipo de pieles porque no irritan la superficie.

En este sentido, es importante que tengas en cuenta que la piel del rostro es especialmente delicada. Por esa razón no deberíamos nunca utilizar productos pensados para el resto del cuerpo en esta zona, porque podemos irritarla.

Y del mismo modo, hay que ser consciente de que la piel del contorno de los ojos es aún más sensible. Así que lo más conveniente es que directamente nos aseguremos de no aplicar ningún exfoliante en esa parte. Así mantendrá su hidratación y su tersura sin sufrir ninguna agresión externa.