La piel apagada es sinónimo de falta de hidratación. Pero eso tiene solución y es necesario aplicarla, especialmente en esta época del año, en la que es necesario darle un plus de alimentación.


La piel es el órgano más  extenso de nuestro cuerpo. También el que más sufre los cambios de temperatura y las agresiones del exterior. Por eso no es extraño que de vez en cuando muestre los signos de esas agresiones y no tengamos nuestra mejor cara. Si eso sucede hay que estar atentos a los cambios y darle a nuestro cutis lo que necesita.

Uno de los problemas que acusa más habitualmente la piel es la falta de luz. Y cuando un rostro se muestra apagado quiere indicar que no estamos teniendo todo el cuidado que deberíamos con determinados agentes. El primero, es probable que no esté recibiendo la hidratación que necesita.

Para solucionarlo, debemos limpiar cuidadosamente la piel dos veces al día y dar con los productos hidratantes más adecuados para nuestro tipo de piel. Esto es, tener en cuenta si se trata de una piel joven o madura, y si necesita una crema untuosa o por el contrario algo más ligero.

La protección, un básico del cuidado facial

Otro de los errores que cometemos y que llevan a una piel apagada –algo que en muchas ocasiones va acompañado de cierta flacidez- es la falta de protección. Quizá ya hayamos incluido el protector solar en nuestra rutina diaria cuando salimos de casa, pero hay otro agente frente al que no estamos haciendo lo suficiente: la luz azul.

La luz emitida por aparatos electrónicos afecta y mucho a nuestra piel, por eso es recomendable optar por la desconexión digital, especialmente por las noches, y echarse protector también dentro de casa. De ese modo conseguiremos que esa luz no afecte a nuestro rostro.

Cuidado con la alimentación

Dicen que somos lo que comemos, y quizá el dicho popular no esté desacertado. Nuestra alimentación influye en casi todos los aspectos importantes de nuestra vida y la piel no podía ser una excepción. Si abusamos de los productos procesados, llevamos una dieta baja en fruta y verdura, nuestro rostro acusará los excesos.

Por ello, si queremos tener una piel bonita lo mejor es que empecemos por cuidarnos desde dentro. En el aspecto de nuestro cutis influyen muchos factores, pero si nuestra alimentación es sana, sin exceso de grasas, picantes o alcohol las posibilidades de vernos –y encontrarnos- mejor se multiplican.

La vitamina C, buena también en el exterior

A la hora de contrarrestar esos efectos nocivos de determinados agentes externos tenemos varios aliados. Uno de ellos es la vitamina C, que ayuda a devolver ese punto de luz a las pieles apagadas. Así pues, no solo es buena como parte de una dieta saludable, también puede ayudarnos aplicándola como parte de tratamientos cosméticos.

No es el único ingrediente que puede ayudar, la rosa mosqueta y otros ingredientes naturales sirven para tratar las manchas cutáneas y unificar el tono, algo imprescindible para una piel uniforme y con vida.