Te damos trucos e ideas de cosméticos para evitar las temidas ojeras.


Dice el refrán que los ojos son el espejo del alma. Y no le falta razón, pero a esa afirmación quizá habría que añadir otra, que es que nuestras pupilas son las que cuentan lo que sentimos, pero la piel del contorno cuenta cómo nos encontramos. Porque esta zona es un auténtico chivato a la hora de dejar patente nuestro cansancio.

La de los párpados es la piel más fina de todo el cuerpo, de ahí que haya que tratarla con especial mimo. También por eso es la primera que muestra los síntomas de la fatiga, el paso del tiempo o un mal día. Afortunadamente, al cosmética está a nuestro servicio para ayudarnos a paliar esos signos.

Antiojeras vs corrector de ojeras

En primer lugar, con cremas específicas para tratar la zona. Y es aquí donde tenemos que dejar clara una diferenciación: no es lo mismo una antiojeras que un cubreojeras. Las primeras son las cremas o tratamientos que utilizamos para que nuestra piel mantenga su lustre y no se vea tan afectada por el paso del tiempo.

Los segundos son esos cosméticos que nos ayudan a solucionar el asunto a nivel estético, aunque en algunos casos también lleven una parte de tratamiento. Por eso, aunque sean complementarios a los tratamientos antiojeras, son fantásticos para ayudarnos a tener buena cara.

El tono y el formato

A la hora de elegir el corrector de ojeras que mejor nos va tenemos que tener en cuenta varias cosas, la primera, el color. Tiene que ser más o menos el de nuestra piel, y si dudamos, es preferible decantarse por algo que sea medio tono más bajo.

No obstante, es importante no pasarnos de tono claro para no generar una parte diferenciada en esa zona de la cara que provoque justo el efecto contrario a lo que buscamos. Lo que queremos es disimular la zona, no que todo el mundo acabe poniendo la vista en ella.

Lo ideal a la hora de elegir un corrector es que tenga una textura líquida o untuosa, que se mantenga sobre la piel, quede natural y no pierda hidratación con el paso del tiempo.

La aplicación

Los expertos aplican el producto adaptándose a las necesidades del momento. Así, pueden usar el pincel, una esponja o los dedos dependiendo de cada situación. En el caso de quienes no somos expertos, lo mejor es dar con la fórmula con la que nos sintamos más cómodos y seguir con esa.

No obstante, hay un truco de experto que tenemos que apuntarnos porque algunas veces lo hacemos mal cuando aplicamos la base de maquillaje. Lo ideal es aplicar el corrector antes de la base y no al revés. Y además, deberíamos evitar aplicar base en el contorno de los ojos. De este modo conseguiremos no sobrecargar la zona de productos haciéndola parecer más ligera.