Llegaron a nuestras vidas hace relativamente poco tiempo, pero hay quienes ya no saben vivir sin la ayuda  de los robots en la cocina.


La cocina es una de las asignaturas pendientes de las nuevas generaciones. Y eso que en los últimos tiempos han proliferado los programas de cocina en televisión y ha habido un boom con el tema de la gastronomía. Pero contenidos televisivos al margen, no son tantos los que saben cocinar y muchos menos aún los que lo disfrutan. En defensa de quienes se incluyen en este grupo debemos decir que la vida actual, siempre con prisas y saltando de una cosa a la otra cada diez minutos, no invita a estar pensando en cómo elaborar las mejores lentejas del vecindario.

Afortunadamente para ellos, la tecnología una vez más se ha puesto a nuestro servicio y desde hace décadas los ingenieros están creando elementos innovadores en la cocina que pueden facilitarnos, y mucho, la vida diaria. Que se lo digan a Julianne Moore, a quien ven con su robot de cocina en brazos. Así, quienes no disponen de tiempo o quieren dedicarlo tienen ahora en el mercado muchas opciones para aprovechar cada minuto sin renunciar a comer rico y sano.

Los aliados para las cosas complicadas

Quizá el primer producto que apareció para reducir los tiempos en la cocina fue la olla a presión. Este sistema permitía preparar cualquier plato que llevara un guiso o un hervido tradicional en menos de la mitad de tiempo, con el consiguiente ahorro tanto energético como de tiempo. De su aparición han pasado muchas décadas y, aunque se mantiene dentro de nuestras cocinas, le han salido duros competidores: los robots de cocina.

Los primero estaban dedicados a una función, pero ahora los hay muy pero que muy completos. Quizá el nombre comercial que más les suene sea el del más popular de todos y el que aseguran que fue el pionero: la Thermomix. Sus usuarios no pierden oportunidad de alabar las bondades de este aparato que ha triunfado en el mercado a pesar de sobrepasar los 1.000 euros de precio. Y es que estos aparatos parecen, en algunas ocasiones, hacernos creer que hay un chef en casa porque se valen de la tecnología para clavar las recetas.

¿Qué hacen los robots de cocina?

La respuesta no es sencilla, porque cada uno tiene unas funciones específicas en función de su complejidad –que suele ir pareja a su precio- pero hay cosas que son comunes a todos los modelos. En general sirven para picar los alimentos como lo haría un pequeño robot de los antiguos, o para montar claras o nata como lo haría un kitchen aid, pero además amasan, baten y emulsionan por un lado, y hierven, guisan y cuecen por otro.

Su gran ventaja es que todos estos aparatos incluyen un modo de ayuda en el cocinado y vienen con una báscula precisa incorporada y con el recetario, que puedes seguir paso por paso. De esta forma dan instrucciones precisas sobre los ingredientes y las cantidades exactas para que no haya posibilidad de fallo. Por eso aseguran quienes tienen una que es muy fácil clavar las recetas de las masas –de pan o de pizza, por ejemplo- los helados y postres o la bechamel para las croquetas.

Puede que seas de los que aman cocinar y no quiera un ‘intruso’ en la cocina, pero hay que rendirse ante la evidencia. Los robots de cocina pueden evitar el desastre para quienes no tienen ni idea de cómo freír un huevo y ahorrar mucho tiempo a quienes disfrutan de la cocina pero no tienen todo el día para dedicarlo a ello.