Hay pieles más sensibles que otras y con tendencia a sufrir reacciones. Si es tu caso, debes tener especial cuidado con algunos productos y decantarte por otros con una formulación específica para casos como el tuyo.


Si hay algo que debemos aprender a la hora de elegir los cosméticos es que no todas las pieles son iguales. Por eso, saber cómo es la nuestra es vital para que acertemos con lo que aplicamos sobre ella. Porque podemos estar invirtiendo en buenos cosméticos pero con nulos resultados o, lo que es aún peor, generándole a nuestra piel problemas que no tenía. Todo por no haber escuchado sus necesidades.

Aplicar cremas muy ricas sobre pieles que tienen un exceso de grasa, creyendo que así tendrán más efecto para luchar contra las pequeñas arrugas es un error de manual. Con él podemos acabar generando un problema de acné en un cutis que quizá solo necesitaba una buena rutina de limpieza y una hidratación que no añadiera más aceite. También podemos hacer lo contrario: aplicar formulaciones que no nutren la piel tanto como necesita una piel excesivamente seca.

Un exceso de grasa o la falta de hidratación son dos de los problemas más comunes en los tipos de pieles más habituales: la seca, la grasa y la mixta. Sin embargo hay pieles que suman a estas condiciones una un poco más complicada y que requiere de atención: tienen hipersensibilidad y son reactivas.

Cuidado y mimos para la piel sensible

Esta circunstancia puede ser pasajera y producirse por culpa de agentes externos que la hayan irritado o puede venir derivada de problemas más complejos, como la rosácea. Por eso, es importante que observemos bien la evolución de esas rojeces o pequeñas reacciones y, en caso de cualquier duda, consultar al especialista.

Si tu piel es de este tipo o está pasando por una fase en la que parece que todo genera una reacción en ella, debes intentar mimarla. Para empezar, aunque tengas granitos o te notes la piel sucia, olvida los jabones muy agresivos y los exfoliantes. Tu piel no necesita más agresiones en este momento. En lugar de eso busca una leche limpiadora o un agua micelar pensado para las pieles reactivas y límpiate con un algodón empapado en eso por la mañana y por la noche.

Fórmulas calmantes

Tras esa limpieza, procura usar productos hipoalergénicos y consulta a tu especialista. Puede que alguno de los cosméticos que hayas usado en el pasado contenga algún ingrediente que tu piel rechaza. Esto no significa que tengas que rechazar una firma o otra porque sean de mala calidad, es solo que quizá te has equivocado en la gama porque no se adapta a tu tipo de piel.

Mientras dan con la clave, busca cremas con una formulación suave y sobre todo que esté pensada para descongestionar y calmar la irritación que tu piel esté sufriendo, bien sea por los agentes externos o internos. El estrés puede ser un factor determinante para la salud de la piel, así que, además de intentar calmar tu piel, procura encontrar también el relax para tu mente. Tu cuerpo también lo agradecerá.