La práctica de deporte al aire libre es necesaria y muy beneficiosa, pero no debemos olvidarnos de protegernos bien la piel del sol, especialmente ahora que comienza a calentar con fuerza.


Cuidar de la piel es importante todo el año. Y para protegerla hay pasos básicos que deberían estar integrados en nuestras rutinas. Uno de ellos es la hidratación, que nunca debe faltar, y el otro es un gesto que los orientales tienen muy asimilado pero que en occidente nos está costando décadas asimilar: protegernos bien del sol.

Ya hemos asumido que cuando vamos a la playa o a la piscina es más que necesario, pero también tenemos que incorporar este paso en nuestro día a día. El sol es uno de los agentes que más inciden sobre nuestra edad haciendo que se note el paso de los años de forma prematura.

Protección frente a los rayos solares a diario

También es el causante de manchas y marcas que, aunque provengan de algún exceso de hace años, acaban mostrándose. Esto sucede porque la piel tiene memoria. Por eso, es necesario concienciarse de la necesidad de protegerse del sol tengamos la edad que tengamos. Seamos jóvenes o ya peinemos canas, tenemos que evitar la exposición a los rayos en las horas centrales del día, especialmente en verano, y aplicarnos algún protector.

Lo deberíamos hacer como parte de la rutina de belleza matinal, tras aplicar la crema hidratante o aprovechar el paso para aplicar crema con protección, que cada vez hay más formulaciones en el mercado. El factor solar que apliquemos es importante, especialmente ahora que el sol pega con fuerza y lo ideal es que, especialmente para el rostro y para las pieles más claras, esté por encima de 30.

Deportes y exposición al sol

No obstante, hay otro momento en el que solemos olvidarnos de la protección solar y es vital que nos concienciemos. Se trata de cuando salimos a hacer deporte. Ejercicios como correr o montar en bicicleta nos exponen a los rayos solares. Y lo hacen durante un tiempo lo suficientemente largo como para que sea preocupante no poner filtros de por medio para no chamuscarnos.

Sin embargo, en este caso lo lógico es apostar por fórmulas específicas, puesto que el sudor o el agua que nos encontramos en algunos deportes pueden acabar con nuestro escudo contra los rayos solares. Pero cada vez es más frecuente encontrar fórmulas pensadas para quienes hacen ejercicio y no quieren preocuparse del sudor.

Mar y montaña

De todas formas, la especificidad dentro del mercado es tal, que ya, entre las fórmulas, encontramos algunas más genéricas, que nos servirán para cualquier deporte o actividad al aire libre, como una caminata por el campo. Pero también hay algunas que están pensadas para actividades concretas. Tal es el caso de las que están dedicadas a los deportes de invierno y nieve, o las que están pensadas para los surferos, que sufren como nadie el embate de las olas y los rayos de sol.