Si eres de las que se despierta con sueño, quizá no estás durmiendo como debes o despertándote cuando debes hacerlo. Cambia de despertador y notarás la diferencia.


Dormir poco es perjudicial para la salud. Los neurólogos llevan años advirtiendo sobre esto pero, en líneas generales los españoles seguimos sin tener una rutina del sueño saludable. Nos acostamos demasiado tarde en comparación con el resto de países de Europa y eso se traduce en menos horas de sueño durante la noche y también en mayor dificultad  para ponerse en pie por las mañanas.

Más allá de vivir cansados, que también es un problema, la Sociedad Española de Neurología destaca que el sueño es importante no solo a corto plazo, sino también a la larga. Para empezar porque su falta afecta a la memoria, la atención y la concentración  y para seguir porque a nivel fisiológico los efectos también pueden ser notables. La falta de descanso de manera prolongada puede relacionarse con un aumento del riesgo de padecer sobrepeso e hipertensión entre otras dolencias.

Dormir como un lirón

El objetivo de sueño es claro: dormir ocho horas diarias. El problema es que no todo el mundo lo cumple. Unos porque una vida demasiado ajetreada les impide pasar en la cama un tercio del día, y otros porque directamente, no pueden dormir o tienen el sueño ligero. Para los primeros puede funcionar la compartimentación horaria, para los segundos, es fundamentar establecer unas rutinas que ayuden a una correcta higiene del sueño.

Entre esas rutinas está acostarse pronto. Esta parte es fundamental porque antes de la medianoche es más fácil conseguir una mayor calidad del sueño –completar los ciclos de sueño, lo que hace que sea reparador- y porque es en esas horas cuando nuestro cuerpo produce más cortisol, la llamada hormona del estrés. Esta hormona, producida por las glándulas suprarrenales, funciona como un potente antiinflamatorio y controla los ritmos circadianos.

El despertar

La otra parte fundamental de la ecuación es despertar. Y no todos lo hacemos de la manera correcta. Pero como hay tantos despertares como mañanas o personas, no a todos nos funcionan los mismos métodos. Porque hay quien se despierta y se levanta de un salto y quién se arrastra durante al menos una hora hasta que supera la confusión que le provoca estar despierto de nuevo.

Los primeros, los de despertar ágil, pueden utilizar una alarma analógica sin problema, porque habrá días que, probablemente, hasta la escuchen estando ya despiertos. Para los segundos, hay varias opciones. Está, obviamente, la más drástica y quizá menos recomendable: un despertador ruidoso que sea imposible ignorar. De esos con un sonido tan taladrante que quien lo tenga no quiera echar una cabezadita de esas de cinco minutos más solo por no volver a escucharlo.

Amanecer tecnológico

Pero si se quiere despertar con suavidad, la tecnología puede ser de gran ayuda. por un lado están los dispositivos que miden los ciclos del sueño y te despiertan dentro de un rango horario prefijado. Por otro, una buena opción para aquellos que tardan en despertarse y el mundo les parece un lugar terrible por las mañanas son los dispositivos con luz. Son despertadores que simulan la luz del amanecer y van aumentando la luz de manera gradual durante un rato para que al cuerpo le resulte más fácil hacerse a la idea de que ya va tocando activarse.

La elección es tuya. Por si acaso, nosotros te dejamos aquí una selección de despertadores de todo tipo para que vayas cogiendo ideas, duermas a pierna suelta y te levantes con el mejor humor posible.