La vuelta a los orígenes marca la tendencia en cosmética: lo ecológico gana la partida, por eso, la última novedad en cuidado del cabello es algo que conocemos bien desde hace tiempo: el champú en formato sólido.


A veces hay que volver a los orígenes para hacer algo novedoso. O para hacer algo sostenible. O para ser capaz de crear algo que sea ambas cosas a la vez. El mundo de la cosmética es un claro ejemplo de esto, porque a base de investigación a veces se logra demostrar que las propiedades que se le atribuyen a algunos productos que llevamos usando siglos, efectivamente existen. Otras veces, es investigación lleva a evaluar no solo los ingredientes, también los formatos. Por eso, en esta permanente evolución que nos lleva de vuelta a los básicos se ha colado en nuestro neceser el champú sólido.

Y es que ahora, además del clásico bote de champú es posible encontrar en cada vez más gamas una opción de jabón para el cabello en pastillas. Las principales firmas de cosmética ya le están dando una vuelta de tuerca a sus productos para adaptarse a un formato que, como decíamos, más que un invento nuevo es una vuelta a los orígenes. Porque antes de que llegaran las formulaciones líquidas, los jabones encontraron llegaban en bloques sólidos.

Quizá entonces fallaban los ingredientes. Ahora, con décadas de investigación a sus espaldas, los laboratorios están preparados para ampliar la gama e incluir champús sólidos para todas las necesidades capilares y todos los tipos de cabello.

La sostenibilidad, el nuevo lema

La apuesta por presentar todos los jabones, incluidos los que usamos para el cuidado corporal, responde en gran medida a la tendencia cada vez mayor a prestar atención al impacto que generamos cada día con nuestro comportamiento y nuestras acciones en el medioambiente.

Ahora una gran mayoría de compradores aboga por los productos ‘cruelty free’ –es decir por cosmética no testada en animales- y además se plantean si eso que están utilizando tiene una repercusión en el entorno y cómo lo hace. Por eso, el champú sólido se presenta como una alternativa muy razonable para quienes abogan por intentar llevar una vida en la que se generen menos residuos.

Hay quien aboga por mantener sus cosméticos en el formato que venían antes. En el caso de los champús, en líquido, pero cada vez más firmas apuestan por envases que puedan ser recargables, reduciendo así el plástico que se desecha tras un solo uso. Pero en eso, el champú sólido se ha convertido en una alternativa preferible, ya que suele venderse en una caja de cartón, no tiene envase de plástico y se aprovecha hasta la última micra.

Y además, cuenta con otra ventaja para los más viajeros. Con una pastilla de pequeñas dimensiones da para meses de lavados y lo más importante para los que van ligeros de equipaje por la vida: ocupa un espacio mínimo en la maleta no hay que meterlo en la bolsa de los líquidos a la hora de facturar y pasar los controles del aeropuerto.