Lucir unas uñas como hechas por el mejor manicurista ahora es posible también en casa. Solo necesitas contar con los productos adecuados.


 

Hasta hace relativamente poco tiempo, conseguir una manicura perfecta solo era posible de dos maneras:  o acudiendo a un salón de belleza o siendo muy constante y retocando las uñas prácticamente a diario. Afortunadamente lograr un resultado casi profesional en nuestra propia casa es mucho más fácil con la llegada de las lacas de uñas semipermanentes. Así, quizá no sea fácil lograr uñas tan trabajadas como las que ha popularizado la cantante Rosalía, cuyos manicuristas son unos auténticos virtuosos, pero sí un resultado óptimo con un poco de tiempo, paciencia y los productos adecuados.

¿Por dónde empiezo?

A la hora de hacernos la manicura en casa hay que tener en cuenta varias cosas. La primera y quizá la más importante es vigilar la salud de nuestras uñas. Para ello hay que limarlas y cortarlas con cuidado, hidratar siempre bien las cutículas para evitar los temidos padrastros, dejarlas respirar de vez en cuando y poner atención en mimarlas también desde dentro, es decir, cuidando nuestra alimentación con una dieta sana. Y por supuesto, ¡Nada de morderse las uñas!

Para lograr una manicura perfecta en casa lo más recomendable es empezar probando nuestro pulso con los esmaltes de uñas tradicionales, y si el resultado es aceptable, plantearnos intentarlo con otros. Esta opción, aunque no sea  la más duradera, nos permite ir viendo la gama cromática que nos gusta y se retira con facilidad. Una vez controlado este paso entonces ya podemos pasar a las lacas semipermanentes o incluso a los geles, aunque esta última opción sea un poco más trabajosa.

Semipermanente paso a paso

Cuando vayamos a hacernos la manicura hay que ser muy disciplinados con los pasos si queremos que el resultado sea óptimo y la manicura nos dure perfecta hasta casi dos semanas. En primer lugar tenemos que asegurarnos de que la uña está limpia, para lo que podemos pasar un poco de alcohol con una gamuza por la superficie y dejar secar.

Uno de los pasos fundamentales es utilizar una buena base, transparente, que ayudará a fijar el esmalte a la uña. Igual que el esmalte de color, esta base requerirá de secado bajo una lámpara especial como la que os proponemos más abajo. Así que comenzaremos por aplicar esa base con cuidado sobre la superficie de la uña, desde la lúnula y poniendo la máxima atención en no esmaltar las cutículas.

Color y brillo

Es importante no salirse y no tocar la piel, ya que hay que dejar espacio para que siga transpirando y que la uña siga creciendo. De todas formas, una de las ventajas de este sistema es que el esmalte no se seca hasta que no está bajo la luz de la lámpara, por lo que podremos trabajar bien con él hasta entonces.

Tras aplicar esta capa, dejamos secar unos segundos bajo la lámpara y aplicamos el esmalte. Si queremos un tono leve podría bastar con una capa, aunque lo más recomendable es que sean dos para que cubra toda la uña de manera uniforme, dejando también unos segundos de secado bajo la lámpara entre capa y capa.

Para finalizar, utilizamos el gel top. En este paso habrá que prestar mucha atención para que no queden burbujas y sea uniforme. Es especialmente importante repasar  los bordes exteriores de las uñas, para dejarlo cerrado y que no se descascarille. Este gel es el secreto para que la uña goce de un brillo duradero a prueba de golpes, así que tras la aplicación es recomendable mantener las uñas bajo la lámpara unos segundos más que con las anteriores capas para que seque totalmente. Tras esto, limpiamos con una gamuza la superficie de las uñas, nos lavamos y aplicamos crema hidratante para lucir unas manos perfectas.