Hay quien es muy hábil con las planchas para el pelo y consigue hacerse unas ondas perfectas, pero si a ti se te resiste y no te apañas demasiado bien con los rulos, esta puede ser una buena solución para tu cabello.


Hay personas muy habilidosas a la hora de peinarse. Con dos elementos son capaces de crear un recogido de peluquería y con unas planchas, unas ondas perfectas. Pero muchas veces el resultado no depende solo de la maña sino también de tipo de pelo y de saber utilizar el instrumento adecuado para lograr el resultado deseado.

Los rizos, objeto de deseo

Dicen que por norma general solemos desear tener el pelo de otro modo. Quienes lo tienen rizado desearían la comodidad de quienes lo tienen liso, y quienes lo tienen liso también, en ocasiones desearían la vida y el estilo de los que lo tienen rizado. Para los primeros se inventaron los alisados y las planchas y para los segundos ha habido cientos de inventos.

Los más conocidos, los rulos y bigudíes, un elemento útil, barato y relativamente fácil de conseguir. Sin embargo, requiere de un cierto trabajo y de tiempo, aunque no siempre garantice los mejores resultados.

Las tenacillas y los rizos

Hay muchos peluqueros y peluqueras que hacen verdadera magia con las planchas que otros usan para alisar, consiguiendo unas ondas perfectas, pero son –somos- muchas las que en casa no somos capaces de darle ese toque. Para nosotras se inventaron las tenacillas.

Este aparato eléctrico es fácil de manejar no obstante hay que seguir una serie de pasos y tener cuidado con algunas cosas para lograr el resultado deseado. Porque no todos los tipos de cabello necesitan la misma temperatura o querremos el mismo tamaño de onda.

Detalles a tener en cuenta

En primer lugar tenemos que asegurarnos de tener el pelo bien seco antes de empezar a utilizarlas. Un cabello húmedo no nos garantizará un resultado mejor, sino que quedará irregular, y encima podemos acabar chamuscándolo. Y no cojas mechones grandes. A veces por querer ir más deprisa, perdemos tiempo porque hay que repetir todo el proceso y someter al cabello de nuevo a las altas temperaturas.

Por eso, también tenemos que recordar que es necesario aplicar protectores térmicos sobre el cabello antes de someterlo a este tipo de trabajos, porque aunque los aparatos estén preparados para no castigar el cabello, se nos puede ir la mano con la temperatura. Y aquí entra en juego la otra parte de la ecuación: es preferible comenzar a tratar el cabello con temperaturas más bajas e ir subiendo poco a poco que empezar con calor excesivo y exponernos a quemar el pelo.

Errores y correcciones

Uno de los errores que solemos cometer a la hora de usar el rizador es la impaciencia. Eso hace que creamos que a mayor temperatura mayor marcado, y a veces no se trata tanto del calor como del tiempo. A veces no esperamos el tiempo suficiente a que el cabello quede bien marcado y es por eso por lo que no se mantienen las ondas.

Antes de comenzar a usarlo en toda la cabeza, haz pruebas con alguna zona. Y regula la temperatura recordando que los cabellos más finos resistirán peor las temperaturas altas que los que son un poco más gruesos. Así, ve probando cuánto tiempo necesita tu pelo para que la onda quede marcada sin necesidad de castigarlo.

No cometas el error de apresurarte a la hora de peinarte. Deja que vaya bajando la temperatura del cabello poco a poco. Lo mismo que tienes que hacer si crees que te has equivocado en uno de los mechones. Continúa con el resto de la cabeza hasta que haya bajado la temperatura en ese mechón y así dejar que el calor vuelva a hacer su trabajo.