Con la llegada del buen tiempo apetece darle un giro a la casa. Te damos las claves para vestir tu mesa de forma diferente sin tener que hacer demasiados cambios.


Hay tareas domésticas que molestan más que otras… o que molestan más a unos que a otros. Quizá una de las más agradecidas es poner la mesa, especialmente cuando vienen invitados y queremos lucirnos con lo que mostramos en ella. En estos tiempos en los que, con pandemia de por medio, ya casi no recordamos que es eso de recibir en casa, tenemos que hacer esos pequeños gestos por nosotros mismos, para que los de casa también noten la alegría y el cambio de estación.

Quizá no estamos para sacar la vajilla de las grandes ocasiones, ni estamos para fastos, pero sí podemos vestir la mesa de color para dar la bienvenida a la primavera. La nueva estación llega con más horas de luz y parece que buenas temperaturas para inundarnos de toda esa energía positiva y empezar a ver las cosas con un poquito más de alegría.

Si tienes la suerte de tener terraza o jardín puedes ya empezar estos días a plantearte las comidas al aire libre, que siempre suponen un aliciente, pero si no, te proponemos que vistas tu mesa con tonos luminosos y la decores con esmero para hacer que una comida normal tome otra dirección. Porque la mesa siempre ha sido punto de unión y de reunión en la cocina mediterránea.

Manteles para todo el año

Cuando pensamos en vestir y decorar la mesa normalmente suele ser en Navidad. En esas fechas especiales hay mantelerías especiales, vajillas creadas solo para esos días y centros de mesa con motivos festivos. Y en la mayoría de las ocasiones, el resto del año nos olvidamos de cómo está el lugar en el que comemos. Pero para esos momentos de rutina, de diario, también hay opciones muy razonables que aúnan la estética y la practicidad, porque no deberían estar reñidas.

Por eso echamos mano de manteles que pueden lavarse con facilidad, pero también de aquellos que repelen la suciedad, que cada vez aparecen en diseños que podemos complementar sin complicaciones y lavar con aún menos.

Porque ahora, para evitar que la mesa acabe llena de líquido cuando se cae la jarra de agua o una copa de vino se puede recurrir a más tejidos que el clásico hule. Ahora también los hay de poliéster y otros materiales más ligeros que cumplen exactamente con la misma función y visten mejor la mesa.

Los individuales

Otra opción para hacer un cambio rápido a la mesa es utilizar un mantel de tonos neutros y complementarlo con manteles individuales. De este modo podemos meter un toque de color o cambiar las texturas gracias a tejidos como el cuero y el fieltro.

Además, con esta opción tampoco será complicado mantener el mantel grande limpio durante más tiempo y generaremos la sensación de haber colocado cada servicio de manera personalizada. Además, nos servirá para meter un contraste y jugar con las distintas vajillas. Un simple gesto que puede cambiar la estética de la mesa.