Encontrar vías para relajarse no siempre es fácil, por eso te proponemos una serie de trucos y objetos para relajarte y centrarte en el momento presente.


El estrés está cada vez más presenta en nuestras vidas. Y la llegada de la pandemia, no ha contribuido a paliarlo. De hecho algunas estadísticas recientes más bien apuntan a lo contrario. Por eso debemos encontrar fórmulas sencillas que no requieran de traslados o de excesivo tiempo ni materiales para tener unos minutos al día de relajación. Porque aunque no seamos conscientes de ello, el estrés es uno de los mayores enemigos de nuestra salud.

Para explicar bien qué provoca el estrés en nuestro cuerpo vamos a comenzar explicando qué es exactamente. El estrés es un mecanismo de respuesta que nuestro cuerpo da ante situaciones que pueden suponer una amenaza potencial, bien porque hay una alerta real o bien porque el individuo se ve sometido a una situación que supera sus recursos.

¿Qué hace el estrés?

A pesar de que hoy en día la palabra arrastra connotaciones negativas, la respuesta estresada no siempre tiene por qué serlo. De hecho, es un avance evolutivo. En origen nos sirve para generar una gran activación energética que nos saque de una situación complicada, como por ejemplo para prepararnos para la huida si nos sentimos amenazados. Y eso, para quienes vivían de la caza y se enfrentaban a la vida salvaje, era muy útil.

Podríamos decir entonces que existe un estrés bueno y uno, digamos, malo. El primero nos ayudará en un examen, por ejemplo, porque nos hará estar alerta en una situación que requiere de toda nuestra atención. Pero el segundo es aquel que provenga de una alerta real o creada por nuestro cerebro, no permite que nos recuperemos de una activación tan exigente.

Así aparecerán síntomas que pueden ser psicológicos, como problemas de insomnio, para recordar determinadas cosas y que pueden venir acompañados de depresión o ansiedad. Pero también se puede manifestar en la parte física como cambios en el peso, pérdida de cabello, problemas estomacales o cutáneos.

Hacer frente al estrés

En primer lugar debemos estar atentos a lo que nos dice nuestro cuerpo. También a situaciones que potencialmente puedan suponer un estresor para vigilar cómo lo estamos gestionando. Y finalmente, sería recomendable destinar unos minutos al día a trabajar en quitarnos el estrés.

El yoga y la meditación tratan de ayudarnos con eso. De ahí parte una disciplina que se ha puesto muy en boga y en la que no hace falta demasiado instrucción para sumergirse, el mindfuldness, la búsqueda de la consciencia plena. Existen cientos de audios que no son otra cosa que una suerte de meditaciones guiadas para liberar nuestra mente durante unos minutos de todo aquello que nos preocupa.

Dibujos y objetos antiestrés

Si notamos que el estrés se ha adueñado de nosotros una de las mejores cosas que podemos hacer es echarnos a andar. Caminar es beneficioso no solo a nivel físico, también a nivel mental. Lo mismo que reír. Y si preferimos hacer cosas sentados, existen objetos como las pelotas antiestrés que nos permiten ejercitar la fuerza en las manos mientras liberamos un poco de esa energía.

No obstante, los reyes entre los objetos antiestrés son los mandalas. Aterrizaron en occidente hace no demasiado tiempo, pero llevan entre budistas y e hinduistas siglos. Se trata de dibujos que en su origen solían ser de forma circular y con figuras simétricas y concéntricas. Se pueden hacer con polvo de colores o directamente pintando sobre un cuaderno.

Y resulta efectivo. No soluciona los problemas, pero concentrarse en una tarea que requiere de nuestra atención. También de nuestro ingenio para elegir los colores y de nuestra motricidad fina para pintar adecuadamente. Eso nos obligará a centrarnos en el aquí y el ahora, que hará que al menos durante ese rato, nuestro cerebro vaya en otra frecuencia.