La iluminación puede cambiar y mucho un espacio. Ficha estas ideas para que tu jardín o terraza sea la envidia de las noches de verano.


La luz es importante. Lo saben las plantas, que la necesitan para hacer la fotosíntesis y lo saben también los fotógrafos, que la dominan como nadie a la hora de hacer magia con sus cámaras. Pero la importancia de la iluminación y las luces también la tienen clara arquitectos y decoradores, porque esta puede hacer que una estancia cambie de manera radical.

Lo hace dentro de casa, pero la iluminación también puede serlo todo fuera. Quizá durante el invierno no somos tan conscientes de ello, porque pasamos muchas horas a cubierto, pero ahora que llegan las noches de verano, los espacios exteriores vuelven a cobrar importancia y es ahora cuando queremos que destaquen.

Luz solar e iluminación nocturna

Existen muchas formas de iluminar un espacio. Sucede cuando estamos dentro de casa, pero también cuando ponemos un pie en el exterior. Especialmente si nuestra terraza o jardín tienen unas dimensiones generosas. Por ello, lo primero que tenemos que tener en cuenta es qué tipo de ambiente queremos crear y qué función tienen las luces.

Si queremos señalizar una zona más oscura entonces los farolillos de un tamaño generoso y con gran transparencia pueden ser una solución no solo estética, también útil.

Lo mismo que los focos de luces led encastrados en el cemento o clavados sobre el césped. Estas además tienen la ventaja de que no resultan molestas y no hay que retirarlos porque no sobresalen.

Los espacios más pequeños

Para las terrazas o balcones más recogidos lo mejor es optar por otro tipo de iluminación, puesto que la intención es crear un espacio acogedor, con cierta intimidad, que nos haga sentirnos cómodos y relajarnos.

Para eso son ideales los pequeños farolillos, que dan una iluminación cálida que genera un ambiente íntimo. Y si queremos darle un toque distinto, para eso están las guirnaldas de luces. Las hay de distinta intensidad, con bombillas de tamaños muy variados y también de largos distintos, tened esto en cuenta a la hora de comprarlas.

La alimentación de la luz

Y si hay variedad en los diseños, también la hay en la forma de iluminar. Ahora casi todas las luces son led, para optimizar la duración, el consumo y la luminancia, pero ahora, además, proliferan los diseños que no son eléctricos.

Siguen existiendo modelos que van conectados a la red eléctrica, pero cada vez hay más lámparas y luces de exterior que se valen de la naturaleza para funcionar. Esto es, de la luz solar.

La mayoría se cargan con unas cinco horas de exposición a la luz solar y luego son capaces de funcionar durante unas ocho horas. Una buena forma de evitar preocuparse por las conexiones y los consumos.