La decoración también sigue tendencias y más cuando se trata de algo que genera un cambio tan rápido en un espacio como es la ropa de cama. Este año se llevan los tonos neutros y naturales, aunque te dejamos unas cuantas ideas por si tú quieres algo más llamativo.


Las casas se han convertido el espacio en el que más tiempo pasamos desde la llegada de la pandemia. Antes eran lugar de ocio y de descanso, ahora lo son también de trabajo y, en ocasiones, hasta de colegio. Por eso estos días reparamos más en todo lo que hay entre esas paredes y estamos deseando darle una actualización.

Estos cambios pueden ser drásticos y hay quien opta por liarse la manta a la cabeza y encarar una reforma integral. Pero esa no es una opción apta para todas las situaciones ni para todos los bolsillos. Para aquellos que quieran dar un ligero rejuvenecimiento a los espacios, hay pequeños detalles que podemos modificar y que, sin embargo, hacen que un espacio parezca completamente diferente.

El poder de las telas

Podemos cambiar cuadros de sitio o hacer pequeñas composiciones con ellos y con eso ya notaremos los cambios en un determinado rincón. Pero si hay algo que cambie un espacio son los textiles. Una alfombra le da un giro a un salón y unos cojines pueden centrar la atención y cambiar la visión que tenemos de un sofá de líneas básicas.

Y en el dormitorio esos cambios son aún más fáciles de hacer, simplemente haciendo la cama. Porque sábanas, colchas y fundas nórdicas pueden hacer que pasemos de darle un aspecto psicodélico a nuestro dormitorio a convertirlo en un remanso de paz –al menos a nivel óptico- simplemente cambiándolas.

Tendencias naturales

Aunque cada cual crea sus espacios en función a sus gustos, esta temporada la apuesta por la naturalidad es clara. Y es una suerte, porque es un estilo que favorece a casi cualquier espacio. En cuestión de dormitorios, se llevan los tonos neutros, sin demasiado histrionismo y los estampados en colores naturales.

El color blanco está muy presente, pero también los grises y los rosas palo. Los azules y verdes tienen su hueco en sus versiones más pálidas, alejadas del dramatismo y de las gamas más oscuras. Eso es una ventaja, porque los tonos claros ayudan a iluminar los espacios e incluso a hacer que parezcan más amplios, lo que resulta muy conveniente si hablamos de habitaciones que no son demasiado grandes.

Elegir la funda nórdica

Para elegir la que más nos conviene tendremos que fijarnos en la gama de colores que tienen nuestros muebles y también el resto de motivos decorativos de la habitación. También, por supuesto, en el tamaño de la cama y de las almohadas.

Desde hace un tiempo casi todas las fundas nórdicas vienen acompañadas por fundas para almohadas, que suelen tener un tamaño menor que las que utilizamos para dormir. Por ello nuestro consejo es utilizar fundas de tonos básicos para las almohadas con las que dormimos y aseguramos nuestro descanso y, si las del juego que hemos elegido son más pequeñas, utilizarlas para un par de cojines que colocaremos encima. De este modo tendremos el efecto decorativo sin renunciar a las almohadas adecuadas para un buen descanso.