Si hay un tipo de cabello que necesite de hidratación ese es el seco y quebradizo. Afortunadamente el cuidado diario puede ayudar a devolverle su vitalidad.


Con la llegada de las altas temperaturas llega también el momento de darle también un cuidado extra a nuestro cabello. Especialmente si este tiene tendencia a la sequedad, se ha vuelto más quebradizo en los últimos tiempos o a ha estado demasiado expuesto a fuentes de calor como las planchas o los secadores, o si nos hemos pasado con los tintes y que ha quedado apagado y sin brillo.

Cabello sin luz

Por fortuna, la cosmética está ahí para echarnos una mano con todos estos problemas para que podamos sacarle el máximo partido a nuestro cabello y que esté en condiciones óptimas para brillar. Porque ahora hay formulaciones específicas para cada tipo de cabello que hacen que podamos paliar y solucionar problemas concretos.

Normalmente los cabellos secos y dañados tienen a acusar una notable falta de brillo. Esto es debido a que la capa superficial del cabello, la cutícula, está alterada. El resultado es que no refleja la luz como lo hacía antes, dando esa sensación de estar apagado. Si tu pelo está dando estas señales está dejando claro que hay una evidente falta de hidratación que tienes que atajar.

Pasos a evitar si queremos que mejore

Para que esto no suceda tienes que tomar medidas inmediatas que pasan por intentar evitar exponer tu cabello a altas temperaturas –sean solares o de las planchas y demás aparatos térmicos de peinado. También deberías intentar evitar los tintes en la medida de lo posible, y si los usas, que sean formulaciones suaves, sin amoniaco y con ingredientes naturales.

Por supuesto, hay que tener cuidado como decíamos con las temperaturas y las agresiones de tipo químico, pero también con las de tipo mecánico. Porque a veces nos desenredamos dando tirones y eso es terrible para el pelo.

Es verdad que cuando el cabello está más seco o más fosco tiene tendencia a enredarse más, pero no debemos caer en la tentación de desenredar rápido y a tirones. Lo suyo es que lo hagamos con cuidado y con peines un poco más anchos o incluso con los dedos.

La hidratación, la clave

Siguiendo estos sencillos pasos no ampliaremos el problema, pero hacen falta soluciones. La primera es ser conscientes de que tenemos que alimentar a nuestro cabello. Hay que hacerlo desde dentro, con una dieta sana, equilibrada y rica en vegetales, y también desde fuera.

Existen tratamientos de choque en forma de ampollas y mascarillas que podemos utilizar, pero el cuidado diario es fundamental. Por eso para los lavados hay que buscar champús específicos que nos ayuden a darle ese extra de hidratación que necesita.

Agentes naturales como el aceite de oliva o el de argán pueden ser de gran ayuda en este cometido en el que respetar los tiempos de tu cabello no solo es necesario, es imprescindible. Así pues, escucha las necesidades de tu pelo y dale ese aporte extra que necesita.