Si quieres preparar una cena romántica este fin de semana estas vajillas pueden ayudarte para que en tu mesa no falte un detalle.


Con la cercanía de San Valentín y la dificultad para salir a cenar fuera de casa muchas parejas se plantean que para disfrutar de esa noche de la manera más romántica posible, quizá esta vez la mejor opción sea dentro de las paredes de su casa. Debido a las restricciones y los toques de queda toca aplazar las visitas a restaurantes a la hora de la cena.

Así, este año unos pedirán comida a domicilio a alguna de las muchas opciones que plantean los establecimientos estos días y otros aprovecharán para demostrar sus habilidades en los fogones. Pero sea cual sea el caso, todo se servirá en la mejor vajilla y se acompañará con las copas de vino y de champagne.

Sea cual sea el menú,  los detalles no faltarán sobre la mesa para una velada romántica. Este año las tendencias en decoración dejan la puerta abierta a la imaginación. Hay vajillas para todos los gustos.  Vuelve el corte clásico, con bordes dorados y diseños en blanco y negro, pero también tienen cabida los colores fríos como el azul y los acabados más rústicos. Nosotros nos hemos decantado por una vajilla clásica, con un diseño atemporal que encaja en cualquier celebración.

Tenedores de colores

En cuanto a la cubertería, están en boga los tenedores y cuchillos en tonos que van más allá del clásico gris del acero inoxidable pero sin irse muy lejos de los clásicos metales. Negro, dorado y cobre se cuelan en la mesa para dar un toque diferenciador.

En cuanto a las copas, los amantes del vino las preferirán de un tamaño razonablemente grande para dejar que se oxigene, aunque esa función ya la cumplen los decantadores, que además tienen un buen efecto decorativo sobre la mesa.

Para el champagne hemos elegido unas copas en forma de flauta para que la aguja del espumoso se mantenga. No obstante, algunos expertos prefieren la copa pompadour –la más baja y redondeada- para aquellos vinos que contengan mucho carbónico. Así que queda a vuestra elección.

Manteles sobrios y flores

Con respecto a la mantelería, podéis jugar con las combinaciones de colores o incluso arriesgar con algún estampado, pero recordad que el blanco y los tonos naturales encajan a la perfección con todo tipo de vajillas y son tendencia esta temporada.

Si te gusta el tono por excelencia de San Valentín, puedes aprovechar las servilletas y los pequeños detalles para incluir un toque rojo ese día. Aunque nosotros apostamos por la sencillez y por recomendarte que si quieres un toque más delicado, te vayas al romanticismo puro y duro: tonos naturales, sin excesos y con objetos de líneas lánguidas.

Otra opción para que los colores y el romanticismo estén presentes en la mesa son las flores. Un buen centro floral o un ramo en un jarrón pueden poner una nota distinta sin necesidad de recurrir a los colores vivos. También las velas o su opción menos problemática, las bombillas regulables, que pueden ofrecer esa luz cálida y tenue que acompañará la velada mejor que una luz intensa. Todo para crear un clima perfecto para disfrutar de un San Valentín casero perfecto.