A menudo confundimos un productos con el otro y, aunque en esencia van a la misma zona, no son exactamente lo mismo. Te explicamos qué es cada cual y para qué sirven.


No son la parte más estética de nuestro cuerpo, pero igual que el resto de nuestra anatomía, las axilas requieren de una serie de cuidados para estar frescas, sanas y no tener que hacer frente a problemas. Para ello necesitan algo tan simple como mantener una higiene diaria cuidada y tratarlas con productos adecuados.

Porque además, en esta época de año en la que dejamos de lado los jerseys, aparecen las camisetas de tirantes y las altas temperaturas empiezan a jugarnos malas pasadas, es cuando más reparamos en ellas y en sus necesidades. Aunque no siempre sabemos diferenciar qué es lo mejor para tratarlas.

¿Antitranspirante o desodorante?

Una de las principales dudas que tenemos a la hora de abordar los cuidados es sobre qué producto es mejor para nosotros, pero no sabemos diferenciar entre dos de los grandes grupos de fórmulas que nos ayudan a mantener la zona en condiciones óptimas. ¿Son lo mismo los desodorantes que los antitranspirantes?

Pues bien, tenemos que decir que la respuesta a esa pregunta es no. Los desodorantes son productos que nos ayudan a controlar las bacterias que suelen producir los cambios en el olor corporal. Es decir, mantienen a raya aromas indeseados.

Pero los antitranspirantes van por otro camino. La función principal de este tipo de productos es ayudarnos a reducir la transpiración, es decir, el sudor. En la mayoría de las ocasiones son también eficaces como desodorantes, porque evitan la proliferación de las bacterias, pero su principal misión es la de controlar la sudoración. Se trata, por tanto de dos objetivos diferentes que no todo el mundo persigue.

La controversia con los antitranspirantes

Durante los últimos tiempos se ha demonizado el uso de antitranspirantes en foros de internet. Han sido muchos los usuarios que tenían dudas sobre los efectos de algunos de los componentes, como los derivados del aluminio, y además se preguntaban qué sucede con el sudor que supuestamente quedaria bloqueado.

Sin embargo, desde las firmas, apoyándose en algunos expertos, lo explican. Aseguran que esos componentes, que están revisados, en un mercado como el europeo, pasan todos los controles necesarios para certificar que los productos cumplen con la legislación vigente.

Y eso sí, desmontan el mito de que el sudor se quede bloqueado por el uso de estos productos. No es que no llegue a expulsarse, es que estos antitranspirantes hacen que salga de manera mucho más lenta.

Por ello, a la hora de elegir desodorante o antitranspirante, hay que tener en cuenta que estos últimos están más indicados para problemas con la sudoración, por lo que, si tenemos una sudoración normal, es mejor que nos decantemos por un desodorante al uso.

Pero los antitranspirantes son muy útiles en casos de hiperhidrosis –exceso de sudoración-. Pero el olor es otro asunto, ya que el sudor en sí mismo no huele, es la proliferación de bacterias la que hace que estos aparezcan.