La cosmética avanza a un ritmo vertiginoso. Por eso cada día descubrimos nuevos ingredientes que pueden ser muy eficaces para solucionar algunos problemas de la piel.


Las necesidades de cada piel son diferentes. Las grasas necesitan de unos cuidados y las pieles más secas tienen otras, pero si hay algo que sea necesario en casi todas las pieles es la hidratación. Y la cosmética avanza tan rápido que no es difícil dar con varios ingredientes que pueden ayudarnos a cumplir con ese cometido.

Uno de los más recientes son los proteoglicanos, que a pesar de ser de los más recientes, ya se postulan como grandes agentes hidratantes, capaz de dar ese plus que necesitan las pieles que más agua han perdido o que más dañada tienen la barrera que protege y mantiene la hidratación en el cutis.

¿Qué son los proteoglicanos?

Son moléculas de proteínas que forman parte de la estructura de las células pero dependiendo de su composición tienen distintas funciones. Pero pueden ayudarnos en muchos aspectos aplicadas sobre la piel. Para empezar pueden mejorar la apariencia de la piel, porque atacan a problemas como la falta de hidratación o de elasticidad. Y atacando a estos dos problemas podemos de rebote subsanar un tercero, la pérdida de firmeza.

Como decíamos, todas las pieles necesitan de hidratación por lo que este aporte extra que dan los proteoglicanos viene bien tanto para pieles secas como para las pieles mixtas o grasas. Solo hay que tener cuidado a la hora de seleccionar la versión más adecuada para cada tipo de piel porque los laboratorios crean productos específicos para cada tipología.

En serum o en ampollas

Este elemento, que lleva menos de un lustro en nuestro neceser se comercializa principalmente de dos formas: en serum o en ampollas. Está recomendada para mayores de 30 años y esa presentación lo convierte en algo fácil de aplicar. Puede hacerse de manera puntual, como tratamiento de choque o bien como parte de la rutina diaria.

Para aplicárselo hay que seguir una serie de pasos que no difieren demasiado de nuestras rutinas de belleza diarias. Lo primero es limpiar bien la piel del rostro con los productos habituales y, una vez limpia, aplicar el serum o la ampolla con ligeros toquecitos sobre el rostro. De esta forma no haremos efecto arrastre.

Dejaremos que la piel absorba bien el producto y, una vez lo haya hecho, continuaremos con nuestra crema hidratante habitual y el resto de rutinas. Hay ampollas y serum de proteoglicanos que llevan incluida la protección solar. Si no fuese así, hay que recordar siempre proteger la piel del sol. Ese gesto es el mejor antienvejecimiento que hay.

Si la ampolla o el serum lo aplicamos antes de dormir entonces esperaremos a que se absorba bien y después aplicaremos la nutritiva o crema de noche que solemos utilizar. Así le daremos un extra de alimentación a nuestra piel que, junto a un sueño reparador, agradecerá por la mañana.