Aquí tienes todo lo necesario para disfrutar de una jornada de relax sin tener que ir a un centro.


Admitámoslo. Todos necesitamos un descanso. La llamada fatiga pandémica está pasando factura y quien más quien menos acusa el cansancio, especialmente los últimos días de la semana. En otras circunstancias, pasar unos días en un cetro de belleza podría ser una buena solución para deshacerse del agotamiento y cargar pilas, pero para aquellos que no pueden o no quieren, tenemos la solución: montarte el spa en casa.

Dedicar una tarde a cuidarse es una buena opción para eliminar el estrés de nuestra vida, dejar los chakras como los chorros del oro y, por qué no, de paso, salir con el cutis y la piel del cuerpo inmaculados.

Si te vas a animar a hacerlo un día de estos, hay básicos que no pueden faltar en el ritual. Para empezar, si tienes bañera, unas buenas sales de baño. Los hay de todas las formas y colores, pero tienen que estar presentes en este paso por su alta concentración en sodio y potasio, que hará que notes mejor la piel los días posteriores a esta jornada de relax.

Aromas para sentirse bien

Si lo que buscas es la relajación, recuerda que los aromas son importantes. Creas o no en el poder de la aromaterapia, estarás de acuerdo en que hay determinados olores que evocan recuerdos o que nos ayudan a sentirnos mejor. Estos aromas pueden provenir las sales o las bombas de baño que dejemos disolverse en el agua o bien puedes probar un difusor de esencias.

Antes una vela que calentaba un aceite esencial era todo lo que podías encontrar, pero hoy en día hay en el mercado dispositivos que controlan la cantidad y el tiempo de difusión al milímetro y se apagan automáticamente. Por eso no tendrás que preocuparte por ellos cuando decidas sumergirte en la bañera y olvidarte del mundo.

Exfoliar e hidratar bien

La exfoliación puede ser un paso importante a realizar mientras estemos en la bañera. Un momento que también es ideal para aplicar los tratamientos capilares y dejar que vayan actuado.

Tras el baño llega la hidratación. Aprovechemos este rato para aplicar las lociones corporales con mimo, masajeando nuestro cuerpo para reconfortarlo. Si notamos el estrés, aromas como el de la lavanda pueden ayudar a provocar cierta relajación, lo que es ideal si este tratamiento spa tiene lugar poco antes de ir a dormir. Así nos acostaremos reconfortados y tendremos un sueño más profundo y por tanto, más reparador.

Los pies también hay que cuidarlos

Dentro de todo este ritual de belleza hay que prestar también especial atención a los pies. Puede ser un buen momento para exfoliarlos, hidratarlos y hacernos la pedicura. Pero para quienes quieran cuidarlos con esmero existen masajeadores específicos para pies. Mediante agua y una serie de rodillos cuidan una de las partes más olvidadas de nuestro cuerpo pero que deberíamos cuidar más, porque son  la base de todo.