Ficha estas ideas para tu piel luzca brillante, sedosa y con un punto jugoso ahora que las temperaturas han subido y hemos sacado la ropa de verano del armario.


Ha llegado ese momento del año en el que sacamos del armario los vestidos más ligeros, los pantalones cortos y las camisetas de tirantes. Es cuando lucimos aquellas cosas que sabemos que nos van a permitir soportar las altas temperaturas y, si tenemos un poco de suerte, el bronceado que ya tenemos.

Pero el aspecto de nuestra piel no solo depende de la ropa que luzcamos, depende, especialmente, de los cuidados que le proporcionemos. Como siempre decimos, lo principal para tener una piel bonita es protegerla de las agresiones que pueda sufrir del exterior.

La protección solar, el mejor antienvejecimiento

No nos cansamos de repetirlo: los rayos del sol son los causantes de gran parte de los cambios en nuestra piel y de su tendencia al envejecimiento prematuro. Por ello, una buena protección solar es vital tanto en el rostro como en el resto del cuerpo.

Y este no es un consejo para empezar a aplicarlo después de los 30, porque la piel tiene memoria, y todas las agresiones que sufra en cualquier momento, aunque parezcan inocuas, acaban pasando factura.

Un toque brillante

Aclarado el punto de la necesidad de protección solar, sí es cierto que estos días, en los que pasamos más tiempo al aire libre y en zonas que propician que la piel vaya cogiendo color, nos vemos con un color saludable.

Y para propiciarlo y lucir esas prendas veraniegas como nos gustaría, existen numerosos productos cosméticos que nos ayudan a mantener la piel hidratada, que es lo primordial, pero también tienen otros beneficios para nuestro cutis.

Hidratar y nutrir con cabeza

Para elegir el más adecuado para nosotros tenemos que fijarnos en cuáles son las necesidades de nuestra piel y buscar. Así, si tenemos la piel seca y descamada es probable que las cremas más untuosas o los aceites sean lo más indicado para lucir una piel jugosa y con vida.

En cambio, las pieles con tendencia a engrasarse tendrán que optar por fórmulas más ligeras, casi en leche, que no dejen una capa sobre la piel. Así lograrán que no pierda hidratación ni firmeza pero que no se engrase.

Elegido el tipo de producto es hora de mirar más allá y decantarse por aquellos que, como decíamos, nos ofrecen un plus. Esto es, un toque de color para las pieles más blancas o pequeños destellos para esas pieles más doradas y morenas.

Si nos decantamos por el segundo, nuestra recomendación es que nos lo apliquemos en pequeñas cantidades y después de la ducha, para que el aspecto sea homogéneo y más natural. Si elegimos el primero, es preferible que tenga toques de autobronceador, pero que la subida de color sea gradual. Puede que los primeros días no lo notemos demasiado, pero después lograremos un tono progresivo que quedará e lo más natural.