La cocina siempre es un lugar en el que almacenamos de todo y no siempre en orden. Ficha estas ideas para que todo esté en su sitio.


La cocina es de esos espacios que para unos suponen un refugio, para otros un lugar de paso y para otros, un espacio que quizá está bastante desaprovechado en la casa. Sea cual sea tu forma de vivir la cocina, seguro que buscas una forma más eficiente de tenerla organizada para que cuando busques algo, sea muy a menudo o cada lustro, sepas dónde está y todo esté perfectamente ordenado.

Menos ordenar y más organizar

La clave para que un espacio se mantenga ordenado no está en ser la persona más pulcra del planeta y pasar medio día recogiendo y colocando cosas. El asunto va más enfocado a tener una buena organización, y eso pasa por ser conscientes de nuestros hábitos y rutinas para que todo lo necesario esté al alcance la mano y podamos acceder a ello y recogerlo con un solo gesto.

La aplicación práctica de esto que acabamos de decir es que a la larga, nos ahorrará mucho más tiempo y nos ayudará a mantener de manera más eficiente el orden colocar todo usando la lógica.

Así, si por ejemplo hay una sartén y una cazuela que usamos con mayor asiduidad, estas deben estar en la parte exterior de los cajones, no al fondo y bajo otras cuatro. Este gesto, que parece de lógica no es aplicado por todo el mundo por igual, ni tampoco en todos los espacios.

Y no somos conscientes de que mover todo para sacarlas y volverlas a guardar nos hará dedicarle más tiempo al proceso y a veces, incluso, hacer que no las guardemos solo por no ponernos a hacer todo eso.

Organizadores y cajas

Con los cubiertos debemos hacer lo mismo. Hay que dejar accesibles los que utilicemos más a menudo, tanto para comer como para cocinar. Y para eso, por suerte, disponemos de una fantástica opción que son los organizadores de cajón. Los hay ya con las separaciones adecuadas para estos útiles, no obstante, si queremos organizarlos de otra manera y para otras cosas, también existen organizadores por módulos para que podamos encajarlos a nuestro gusto.

Y lo mismo sucede con las estanterías. Hay quien no quiere ver cajas o recipientes al margen de los que vienen del supermercado, pero en algunos casos es muy útil, por ejemplo cuando subdividimos los cajones de la nevera para las frutas y verduras con pequeñas cestas en las que colocar cada una de las variedades que la pueblan.

También para almacenar la pasta o los cereales. Así veremos en todo momento si nos queda cantidad suficiente para las próximas semanas, tendremos un solo recipiente para cada cosa y no habrá varios paquetes circulando por el cajón.

Ahorrar espacio

Y si nuestra preocupación es el espacio en la encimera o el fregadero, podemos optar por hacernos con piezas extensibles, especialmente a la hora de comprar escurridores. Los hay que se adaptan a la forma del fregadero y luego se recogen con la misma facilidad, lo que hace que ocupen muy poco espacio.