Si sueles acumular y luego nunca sabes dónde has puesto las cosas, esta selección de almacenaje que hemos hecho te va como anillo al dedo.


Hace ya un tiempo se desató una especie de furor por el orden. La responsable fue una empresaria japonesa que llegó a la televisión para compartir sus sabiduría con el común de los mortales, que se vieron así realizando una suerte de rituales para despedirse de pantalones de la temporada pasada, libros que ya habían leído y enseres que se salían de lo funcional. Marie Kondo y su método para ordenar revolucionaron a medio planeta y hasta instauró un método: el Konmari.

Se suponía que con él resultaría más sencillo tener todo organizado y accesible. Y más de uno asegura que le funcionó, al menos durante un tiempo. El caso es que no hace falta ser Marie Kondo para querer tener una casa ordenada y, si no andamos bien de tiempo para darle la vuelta a todo, quizá haya otras opciones que puedan ayudarnos hasta que decidamos despedirnos de aquellas cosas que ya no nos hacen felices.

Compartimentos para todo

Quizá una de las formas más fáciles de mantener el orden, al menos de manera aparente, sea buscar un buen sistema de almacenamiento, discreto, en el que quepa tanto nuestro orden como nuestro desorden. Y en eso, las cajas ganan siempre la partida.

En ellas caben tanto esas cartas que no sabemos bien donde guardar hasta las mantitas que a veces utilizamos cuando nos tumbamos a descansar en el sofá, que desaparecen de la vista en cuestión de segundos dando la sensación de vivir en una casa permanentemente ordenada.

Por suerte es fácil encontrarlas estos días en casi todos los estilos. Desde las que van como anillo al dedo en los huecos de las estanterías hasta las que son iguales, pero de distintos tamaños para que podamos apilarlas unas encima de otras. Lo importante es que nos fijemos en su funcionalidad y en el tamaño de las cosas que queremos guardar en ellas.

Cajas para decorar

Por supuesto también cuenta la decoración. Las de yute o cuerda encajan en cualquier habitación con toques naturales, aunque si están confeccionadas a modo de cesta quedarán perfectas en cualquier cuarto de baño.

Las de cartón, con cualquier motivo decorativo nos servirán para dar otro toque a un salón o a un despacho y, de paso, servir de cajón de sastre para todas esas pequeñas cosas que nunca encuentran su acomodo en otros rincones.

Ni que decir tiene que las cajas son especialmente útiles en los espacios con niños. Los juguetes desaparecen de la alfombra con la misma rapidez con la que los más pequeños de la casa son capaces de esparcir por toda la casa todo lo que les han traído los Reyes Magos y Papa Noel. Pero eso sí, en la habitación de los más pequeños procura colocar cajas de tela. Son más resistentes que las de cartón pero no tan duras como las de madera y ofrecen otra ventaja: las puedes lavar cuando quieras.