De la misma forma que estos días cambiamos las prendas que ocupan nuestro armario por unas más finas, también toca dar el cambio a la ropa de cama.


El verano ya está a la vuelta de la esquina. En menos de dos semanas hará su entrada la nueva estación pero antes ya va llegando el anticipo de lo que será la nueva temporada con la subida de las temperaturas. Y estos, días, de la misma forma que le damos la vuelta al armario para que las prendas veraniegas ocupen los lugares más accesibles y las sandalias sustituyan a las botas y zapatos cerrados, toca hacer lo mismo con la cama.

Porque a estas alturas del año en la mayoría de la península ibérica las noches ya no están para seguir manteniendo el nórdico o el edredón sobre la cama y hay que pasar a opciones más veraniegas para pasar la canícula como es debido.

Entre colchas y sábanas

Para esta temporada estival hay quien no hace cambios sustanciales en el dormitorio y quiénes renuevan la ropa de cama por completo. Y ese debería ser tu caso si eres de los que prefiere las sábanas de franela o térmicas para pasar los rigores del invierno. Es difícil que esas resulten cómodas cuando suben las temperaturas.

Por esa razón, para esta época es mejor decantarse por sábanas de algodón, de lino… en general de fibras naturales. Estas resultan más frescas y suelen tener un tejido más fino y suave que hará las noches de verano más llevaderas. Esto es importante ya que hay quien incluso, como truco para los días más calurosos, las mete en el congelador durante un rato para que la cama esté más fresca.

Lo mismo sucede con la ropa exterior. Decimos adiós al nórdico y quizá también es recomendable que a los cobertores. Lo ideal para estas fechas es una colcha fina, que nos ayude a no resfriarnos en las horas más frescas, pero sin dar excesivo calor el resto del tiempo.

Colores y tendencias

Por suerte, estamos en una época en la que casi todo vale en cuanto a diseño. La tendencia más seguida actualmente es la búsqueda de la naturalidad. Esto se consigue buscando tonos suaves, en conexión con la naturaleza, como los colores tierra, los grises, los rosas pálidos, los blancos…

Pero eres tú quien tiene la última palabra y quien sabe qué es lo que encaja mejor con el diseño de su dormitorio. Lo único que tienes que tener en cuenta a la hora de elegirlas es asegurarte de que te llevas el tamaño adecuado para tu dormitorio y que  las fundas de almohada encajan con las que tú tienes en casa. El resto, será comprobar que el tejido es efectivamente fresco y nos permite mejorar el descanso, que en verano es algo más que necesario.