Pulpo a la gallega


    Resumen de la receta

    Todos los pasos y trucos para hacer el pulpo a la gallega y que quede como hecho por una auténtica pulpeira.

    Galicia tiene una de las gastronomías más ricas del continente europeo. Su situación geográfica la convierte en un lugar idóneo para que se den tanto los pescados y los mariscos como los cultivos y la ganadería. Nécoras, percebes, caldo gallego, lacón con grelos, chuletón de ternera… son muchos los platos productos que los gallegos han aportado al imaginario colectivo, pero hay uno que hace las delicias de todo el mundo: el pulpo.

    El pulpo a feira o pulpo a la gallega es toda una institución en esta comunidad autónoma. Y eso que su origen no es gallego, sino leonés. Según los historiadores de la gastronomía, este producto era uno de los pocos provenientes del mar que podía secarse y ser consumido sin problemas en el interior de la península. Así que fueron los maragatos –provenientes de la zona cercana a la ciudad de Astorga- los que, al rehidratarlo con aceite y aliñarlo con pimentón, crearon la receta más popular.

    La fiesta del pulpo, en tierra

    Pero aún con orígenes leoneses, la pasión por el pulpo en Galicia no conoce límites. Tanto es así que incluso tiene su propia fiesta. Esta se celebra en O Carballiño que, curiosamente, es una zona del interior de Galicia. Pero ¿Cómo llegó hasta allí un producto que viene del mar? Pues fue gracias al monasterio de Oseria, cercano a la localidad, que aceptaba el pago en especies y así, había quien pagaba en pulpos  -quién lo pillara hoy en día-.

    Así que comenzó a proliferar, y hace unas cuantas décadas un grupo de amigos comenzó a celebrar esta fiesta, pero la cosa se extendió. Tanto fue así que en 1969 fue declarada fiesta de Interés turístico nacional. Y vaya si lo es, cada año se dan cita en la localidad miles de personas para degustar un plato de origen bastante humilde y delicioso.

    El susto y la cocción

    Si vais a atreveros con el pulpo, hemos de advertir que aunque parece una receta en apariencia sencilla, no lo es tanto en la ejecución y muy fácil que quede duro si no se tienen precauciones. La primera, aseguraos de que se rompen las fibras. Esto se consigue ablandando la carne. Y eso se puede hacer golpeando el pulpo o de una forma más sencilla: congelándolo durante unos días.

    A la hora de cocerlo, es fundamental que se haya descongelado y que lo ‘asustéis’. Así llaman los gallegos al hecho de sumergirlo y sacarlo rápidamente del agua hirviendo.  Hay que hacerlo tres veces antes de meterlo definitivamente en la cazuela para su cocción.

    Y aquí viene el truco. Lo habitual, en una cazuela normal es que un pulpo de unos 2 kilos tarde unos 35 minutos en cocerse, pero tenéis que vigilar el punto para que no os quede ni muy duro ni muy blando. Si pesa más, debéis aumentar el tiempo de cocción más o menos en unos 15-20 minutos por kilo de más.

    Para ello, tras la cocción lo más recomendable es que lo dejéis reposar en el agua durante otros 5 minutos. En esa misma agua podemos cocer las patatas, así cogerán todo el color y el sabor del pulpo. No obstante, si no quieres que esto suceda, o quieres que estén listas antes, puedes cocerlas aparte como te planteamos en la receta.

    ¿Qué necesitas?

      Ingredientes

    • 1 Kg. de pulpo cocido y congelado
    • 1/2 cucharada de pimentón dulce
    • 1/2 cucharada de pimentón picante
    • Una pizca de sal gorda
    • 8 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
    • ¾ Kg. de patatas nuevas medianas
    • 3 hojas de laurel
    • 1 cabeza de ajos
    • Un par de puñados de sal

    ¿Cómo se prepara?