Potaje de vigilia


    Resumen de la receta

    Todos los ingredientes y trucos para que puedas preparar el tradicional potaje de vigilia y además en tiempo récord.

    Es uno de esos platos que no faltan en ninguna casa en semana Santa. El potaje de vigilia es un clásico de esos días en cualquier hogar. Pero es, además un recurso estupendo también para otras épocas en las que queremos reducir el consumo de carne e incluso permite hacer adaptaciones para satisfacer a quienes no quieren consumir en absoluto productos de origen animal.

    Como imaginarán la receta es tan antigua que parece que hay remontarse a la Edad Media para encontrar las primeras recetas similares. Pero su vinculación con la tradición religiosa es tan clara que lo lleva hasta en el nombre, ya que hace referencia a la vigilia pascual, el periodo comprendido entre la muerte y resurrección de Jesucristo, lo que se corresponde entre el viernes santo y el domingo de Pascual.

    La religión como origen

    Quizá por eso, es un plato que tradicionalmente se consume en Viernes Santo, una jornada en la que los católicos, además, deben guardar el ayuno y la abstinencia –esto es, no comer carne, igual que el resto de viernes de la cuaresma, que es el periodo comprendido entre el miércoles de ceniza y a el domingo de Ramos).

    Así, es imposible desligar este plato de la religión y, después de tantos siglos de tradición cristiana, se ha convertido ya en parte de la cultura gastronómica de nuestro país. No le faltan adeptos que lo disfrutan por su sabor más que por cuestiones religiosas y eso que los ingredientes no pueden ser más sencillos: garbanzos, espinacas y bacalao. Este último es un elemento del que se puede prescindir en caso de dar con algún vegano, aunque el sabor que le aporta es de lo más importante.

    Un paso más rápido

    A pesar de su antigüedad, este es uno de esos platos a los que el paso del tiempo no les hace sino mejorar. Y también nos da la facilidad de aplicar los avances para reducir el cocinado y tener un plato igual de rico en menos de la mitad del tiempo. En este caso, la olla exprés puede ser vuestra gran aliada para cocer rápidamente los garbanzos en lugar del tiempo que necesitaríamos para cocinarlos en una cazuela tradicional.

    Pero si no disponemos de más de 15 minutos, hay otra opción que es la que os reflejamos más abajo: utilizar un bote de garbanzos ya cocidos. Solo tenemos que lavarlos bien con agua corriente un par de veces para que se quite el sabor de la salmuera en la que vienen conservados y saltearlos bien junto al resto de los ingredientes.

    De esta forma tendremos, en tiempo récord, un plato completo y con infinidad de nutrientes. Ya que por un lado tenemos la proteína del pescado y la proteína vegetal de los garbanzos. Además, el bacalao es rico en ácidos grasos que son importantísimos para nuestra salud cardiovascular y el cuidado de nuestro sistema nervioso. Todo ello sumado a las vitaminas y el aporte nutricional de las espinacas convierten este plato tradicional en una de las recetas más saludables y completas para un almuerzo de primavera.

    ¿Qué necesitas?

      Ingredientes

    • 200 gr. de espinacas congeladas
    • 2 dientes de ajo
    • 4 cucharadas de aceite
    • 1 cucharada de pan rallado
    • 1 cucharadita de pimentón
    • 150 gr de bacalao desalado y desmigado
    • 1 bote grande de garbanzos cocidos
    • ½ hoja de laurel
    • Un poco de sal
    • Un poco de pimienta

    ¿Cómo se prepara?