Natillas, pasos para prepararlas como lo hacían nuestras abuelas


    Resumen de la receta

    Todos los pasos y trucos para que te queden unas natillas como las que preparaban nuestras abuelas.

    Es uno de esos postres que nos llevan a la infancia. Algunos les ponen galletas, otros se las toman como si fueran yogures pero todos recordamos quién de nuestro entorno hace mejor las natillas, un dulce que lleva en nuestras cocinas desde siempre.

    Al parecer, como muchos otros postres, las natillas tienen un origen conventual, pero es difícil datar el inicio en la elaboración de una receta que ya es casi patrimonio inmaterial. En cada casa tienen su toque diferenciador para este plato que hace las delicias de niños y mayores, pero de que no se puede abusar, ya que contiene más carbohidratos de los necesarios.

    Con suspiros de monja

    Hoy os presentamos una receta clásica pero le hemos dado un giro al acompañamiento basándonos en ese origen monástico del que hablábamos. En lugar de la consabida galleta a la que nos referíamos antes, hemos optado por otro dulce. No obstante, si queréis coronarla con la galleta maría, recordad colocarla justo después de verter el líquido de las natillas, cuando aún esté caliente, para que se ablande.

    En nuestro caso nos hemos decantado por aprovechar el resto del huevo que habíamos apartado, puesto que para la elaboración de las natillas solo se utiliza la yema. Así pues, tomamos esas claras y las llevamos a punto de nieve con azúcar para que se conviertan en unos suspiros de monja que coronen el postre.

    Cremas y similitudes

    En ocasiones hay quien confunde las natillas con otros dulces que pueden asemejarse. De hecho existen muchas similitudes entre las natillas y otros postres de aquí y de allá. Entre ellas con la crema pastelera, la crema catalana y un postre francés llamado crème brûlée.

    Aunque todas coinciden prácticamente en todos los ingredientes, existen pequeñas diferencias. La primera es que las natillas apenas llevan harinas porque la intención es que su consistencia sea menor que la de la crema catalana, que también lleva una mayor cantidad de huevo. Y también menor que la crema pastelera, que de hecho está pensada más para relleno que como un postre en sí mismo.

    Por su parte, la crème brûlée prescinde de las harinas en la elaboración, pero incluye la nata entre sus ingredientes. Además, no se cocina directamente sobre el fuego sino que se hace al baño maría, con calor suave para que el huevo vaya cogiendo consistencia y vaya cuajando, como sucedería con un flan.

    ¿Qué necesitas?

      Para las natillas

    • 4 yemas de huevo
    • 4 cucharadas de azúcar
    • 1⁄2 ralladura de limón
    • 1⁄2 litro de leche
    • 1 cucharadita de maicena
    • Para el caramelo:

    • 4 cucharadas de azúcar
    • 1 cucharada de agua
    • Para los suspiros

    • 2 claras de huevo
    • 4 cucharadas de azúcar

    ¿Cómo se prepara?