Muslos de pollo marinados en salsa de mostaza y miel


    Muslos de pollo lacados con su salsa
    Muslos de pollo lacados con su salsa

    Resumen de la receta

    Todos los pasos e ingredientes para dominar una receta diferente pero que viene con un ingrediente de lo más habitual. Esto es todo lo que tienes que saber para hacer unos muslos de pollo lacados.

    El pollo es una de las carnes más consumidas en el mundo. Se calcula, que solo en España, cada persona consume unos 14 kilos de pollo al año. Y aunque cada vez somos más conscientes de que hay que ir reduciendo el consumo de carne y aumentando el de verduras, esta carne blanca sigue siendo una de las más apreciadas en nuestro país.

    Tanto es así que tenemos centenares de recetas en toda la geografía para resaltar su sabor, bastante plano, dicho sea de paso, o para darle un toque de alegría. Casi todas las elaboraciones van a lo mismo: a un aliño que suele estar basado en las hierbas locales más consumidas –laurel para el guiso, tomillo para el horno- y acompañado de ajo o cebolla.

    Otro aliño para el pollo

    Para probar otra línea de sabores, hoy os traemos una receta que puede suponer una forma de salirse de lo habitual pero de manera cómoda, porque no hará falta rebuscar demasiado para encontrar los ingredientes. Se trata de preparar un aliño de mostaza y miel con el que marinaremos el pollo para que coja todo el sabor antes de echarlo en la cazuela.

    Esta mezcla de sabores es muy popular en Norteamérica y es válida para muchos platos. Encaja perfectamente con el pollo porque la de esta ave es una de las más versátiles, y acepta casi cualquier acompañamiento, pero una mezcla de mostaza y miel va estupendamente con ensaladas, especialmente esas con vegetales con un sabor intenso como las espinacas o un sabor amargo como las endivias.

    Un caramelizado al punto

    Lo único que hay que tener claro es que esta mezcla aporta calorías al plato. Aunque la mostaza no tiene en exceso, la miel sí es más calórica. Y no podemos prescindir de ella si queremos equilibrar la intensidad de la mostaza. Por ello simplemente hemos de procurar no excedernos en la cantidad porque además, finalmente el aliño se convertirá en la salsa que acompañará al pollo.

    Es importante que una vez añadamos la salsa a la cazuela, la vigilemos bien para que no reduzca demasiado antes de que el pollo esté cocinado. Una vez que estemos seguros de que está hecho, al reducirla, comprobaremos cómo carameliza dejando la piel del pollo crujiente. Este mismo efecto también puede conseguirse en el horno.

    No obstante, para lograr que quede con un lacado perfecto, deberemos ir ‘pintando’ con un pincel el pollo con la salsa cada poco tiempo, para que no se nos tuesten demasiado esas capas dulces que le hemos ido añadiendo.

    ¿Qué necesitas?

      Para los muslos

    • 750 gr. de muslos de pollo
    • 8 cucharadas de aceite
    • Para el adobo

    • zumo de ½ limón
    • 4 ramitas de tomillo
    • 1 pastilla de caldo de ave
    • 1 cucharada de mostaza
    • 1 cucharada de miel
    • 6 cucharadas de aceite
    • 1 cucharadita de sal
    • pimienta
    • Para la guarnición

    • 2 manojos de ajetes
    • 3 cucharadas de aceite
    • Un poco de sal

    ¿Cómo se prepara?