Flan de queso


    Resumen de la receta

    Hoy vamos a preparar un flan de queso, un postre sencillo y tradicional que os sacará de un apuro cuando no sepáis con qué acompañar un menú.

    Hoy os traemos uno de los postres más conocidos del recetario tradicional español: el flan. Veréis que le hemos dado una vuelta a la receta más habitual para este postre y lo hemos convertido en un flan de queso.

    Este dulce se convierte así un plato a caballo entre el flan de huevo de toda la vida y las tartas de queso que tan en boga vuelven a estar estos días. Pero la base es la misma que la de cualquier flan de huevo. Solo hemos añadido un poco de queso.

    Nosotros hemos puesto requesón o ricota, pero las posibilidades a la hora de usar este ingrediente son infinitas. Todo depende de qué intensidad os guste el queso, porque este postre acepta desde los quesos más suaves en crema hasta los azules e intensos. Lo único que tenéis que hacer es tener cuidado con las cantidades y también con que la elección encaje con los gustos de los comensales.

    El origen del flan

    Este plato que ya sentimos tan nuestro es casi tan antiguo como la civilización que ha dado lugar a nuestra sociedad como la conocemos. Porque según los historiadores, el precursor del flan se encuentra en el recetario de la antigua Roma. Concretamente en una elaboración a la que llamaron ‘Tyropatina’.

    Esta mezcla de leche, huevos y miel ya aparece en los escritos de la época de Tiberio y ha recibido infinidad de interpretaciones, porque al parecer los romanos lo tomaban con pimenta espolvoreada por encima. La más popular es la que conocemos hoy en día con esos tres ingredientes básicos: huevos, leche y azúcar, y con ese nombre, flan, que viene, cómo no, de una palabra francesa del siglo VII. En el idioma galo significa torta plana y con ese apelativo ha llegado hasta nuestros días.

    Trucos para un flan perfecto

    El secreto para que el flan quede perfecto y en su punto es hacerlo al baño maría. Podéis utilizar una cazuela con agua hirviendo y colocar semi sumergidos los moldes, pero como veréis nosotros hemos optado por el horno. Este electrodoméstico es la mejor ayuda para hacer algo al baño maría por dos razones: su superficie es plana y proporciona una estabilidad a lo que colocamos en ella y es fácil controlar la temperatura.

    El caramelo puede ser conflictivo porque puede coger un regusto no demasiado agradable si se nos pasa de temperatura. Para ello hay que procurar hacerlo a una temperatura muy baja y sacarlo muy rápido. No es necesario que un caramelo burbujee, basta con que el azúcar se deshaga y mantenga una textura viscosa, para lo que el agua puede ser de gran ayuda.

    Por último, no olvidéis servir el caramelo caliente sobre los moldes y extenderlo bien mientras está a una temperatura mediamente alta. Así os resultará más fácil manejarlo. Cuanta más superficie cubierta por el caramelo haya en la base y los laterales, más fácil será desmoldarlos una vez fríos.

    ¿Qué necesitas?

      Ingredientes

      Para el flan

    • 4 huevos
    • 8 cucharadas de azúcar
    • 250 ml leche
    • 250 gr de requesón o ricota
    • un chorro de zumo de naranja
    • Para el caramelo

    • 4 cucharadas de azúcar
    • un chorro de agua

    ¿Cómo se prepara?