Croissants para un desayuno suculento


    Resumen de la receta

    Prepara en tu propia casa uno de los dulces más típicos de los desayunos franceses. ¡Como salidos de la mejor boulangerie!

    Es el desayuno francés por antonomasia. Es más la imagen de un croissant siempre evoca la de  un café parisino, la de la torre Eiffel o el sacre coeur. El croissant como dulce francés forma parte de imaginario colectivo. Pero, aunque efectivamente ellos han hecho gala de hacer los mejores y de incluirlos en sus almuerzos, el origen de este bollo hojaldrado no corresponde al país vecino.

    De Viena, no de París

    Fueron los austríacos los primeros en plegar la masa e introducirla en el horno y dar con este delicioso resultado. Y además, parece que fue motivo de celebración y de orgullo. Según cuentan, todo sucedió a principios del siglo XVII. El imperio otomano avanzaba hacia el oeste y ya estaba cercando Viena. Pretendían tomar la ciudad, pero no con un enfrentamiento directo, sino cavando un túnel desde el exterior de la muralla hasta el centro de la ciudad y sorprendiendo a los vieneses en medio de la noche. Pero en su calculado plan olvidaron un detalle: los panaderos.

    Ellos estaban despiertos cuando la ciudad dormía, porque solo trabajando durante la noche es posible ofrecer el pan recién hecho a primera hora de la mañana. Y así, mientras amasaban el pan, escucharon a los otomanos y dieron la voz de alarma, evitando la invasión. Y como no tuvieron bastante con ser los héroes, decidieron además endulzar su logro creando los croissants.

    Hicieron este dulce en forma de media luna para recordar esa victoria sobre los otomanos, que la lucían como emblema y de ahí viene también el nombre. Croissant (creciente, en francés) deriva de la posición de la luna, de ese cuarto creciente en el que se la representa. Así que no hace falta que los llamemos croissants, basta con quedarnos con nuestras medias lunas.

    Un croissant crujiente

    Una vez descubierto el curioso origen de este bollo tan conocido, os dejamos la receta para que podáis hacerlo en casa. Podéis sacar al maestro pastelero que lleváis dentro y hacer vosotros mismos la masa de hojaldre (tomáoslo con tiempo porque os llevará unas cuantas horas). Pero si no tenéis tanto tiempo, el hojaldre congelado o refrigerado os servirá para hacer unos deliciosos croissants en menos que canta un gallo.

    Lo más importante a la hora de hacerlos es montar los triángulos bien y asegurarse de que el horno está bien caliente antes de meterlos. Si lo hacemos con el horno frío corremos el riesgo de que no suban de manera adecuada ni tengan ese característico crujido del hojaldre. Porque ese sonido es una delas cosas que diferencia un buen croissant de uno industrial de baja calidad.

    Con diez minutos de horno estarán listos para ser degustados, aunque siempre podéis acompañarlos con chocolate o una buena mermelada (nosotros obviamos la mantequilla, porque el hojaldre ya es, en sí, una base de mantequilla, por lo que igual meter otra capa dentro resulte excesivo, pero allá cada uno con sus gustos). Y si los dulces no son lo vuestro, siempre os quedará el queso. Porque lo bueno de este bollo es que es tan versátil que queda bien con cualquier acompañamiento.

    ¿Qué necesitas?

      Ingredientes

      Comprar

    • ¼ kg. de hojaldre
    • 1 huevo
    • un poco de harina para extender el hojaldre
    • un poco de azúcar

    ¿Cómo se prepara?