Brownie, el postre que nació por error


    Resumen de la receta

    Todos los ingredientes y trucos para que puedas preparar en tu casa un brownie digno de cualquier restaurante estadounidense.

    El postre que vamos a preparar es una de las recetas más repetidas en los restaurantes americanos. Y es que el brownie es una de las pocas recetas que tienen un origen auténticamente estadounidense, quizá por eso, se sienten orgullosos de una receta que, según la leyenda, nació por un descuido.

    Los primeros brownies hay que buscarlos en la costa este norteamericana, en la ciudad de Boston a finales del siglo XIX. Se dice que fue el cocinero del hotel The Palmer Hall el primero en realizar este dulce. Lo hizo por encargo de la señora Bertha Potter Palmer, una conocida filántropa y socialité de la ciudad. Ella, allá por 1897, le había pedido un postre que pudiera llevar en la fiambrera para que las señoras pudieran degustarlo mientras disfrutaban de una exposición que había esos días en la ciudad.

    Un bizcocho sin levadura

    Algunas crónicas cuentan que el cocinero se decantó por hacer un bizcocho pero en la elaboración se le escapó un ingrediente. El cocinero olvidó agregarle levadura y quedó está suerte de tarta de sin levar.  No parece probable que entonces lo hiciera con una tableta de chocolate desleída, pues estas llegaron a América provenientes de Europa muy pocos años antes. Los primeros brownies se hacían con melaza, lo que no deja de ser irónico, teniendo en cuenta que el cacao es originario de América.

    No sabemos qué parte habrá de verdad y qué parte de leyenda en la historia de la creación del brownie, pero lo cierto es que la primera receta de este postre, ya con chocolate incorporado, se registró poco después, a principios del siglo XX.  Ese primer escrito salió también de la ciudad de Boston, como parte de un recetario común en el que a estos dulces ya se les llama tal y como los conocemos hoy en día.

    Trucos y calorías

    La receta que hoy preparamos tiene un elevado contenido calórico, así que no es, digamos, un postre para tomar a diario. Pero su sabor dulce e intenso lo convierten en algo casi adictivo para los amantes del chocolate, que en la mayoría de las ocasiones lo toman sumándole aún más calorías -o más felicidad según algún estómago complacido- agregándole una bola de helado de vainilla y chocolate fundido por encima.

    Si sucumbes a la tentación de elaborar este postre, ten en cuenta que, aunque no lleve levadura y, por tanto, nos ahorremos el problema de un levado irregular en el horno, también tiene sus trucos y uno de ellos es hacer las elaboraciones en distintos pasos.

    El primero, que los huevos y el azúcar tienen que montarse por un lado, y el chocolate debe derretirse con la mantequilla, todo por separado. Y el segundo, que la harina hay que ir incorporándola muy poco a poco y tamizada, para que no se formen grumos.

    Por último, como sucede con la mayoría de las recetas de repostería, el horno tiene que estar caliente cuando introduzcamos la mezcla. Hay que precalentarlo para que cuando introduzcamos la mezcla esta se hornee de manera uniforme a 175 ºC.

    ¿Qué necesitas?

      Para el bizcocho

    • 4 huevos
    • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
    • 200 gr. de mantequilla
    • 240 gr. de chocolate fondant
    • 2 tazas de azúcar
    • 2 y ½ tazas de harina
    • 100 gr. de nueces picadas
    • Para la cobertura

    • 125 gr. de chocolate fondant
    • 2 cucharadas de mantequilla
    • Un puñado de nueces

    ¿Cómo se prepara?