Almejas a la marinera, un plato para acercar el mar a casa


    Resumen de la receta

    Todos los trucos y secretos para preparar unas almejas a la marinera dignas del Cantábrico.

    En España tenemos la suerte de tener un marisco de una calidad excepcional. Algo tendrán que ver nuestras costas y sobre todo, nuestros pescadores. Mejillones, percebes, gambas, langostinos… la oferta es amplia pero hay un producto que se acomoda a muchas otras recetas y que hoy vamos a preparar como protagonista principal, las almejas.

    La receta que hoy os traemos nos lleva hasta esos pequeños puertos pesqueros del norte y, aunque el marisco es de esas cosas que siempre tienen un sabor especial cuando los tomamos mirando al mar, vamos a intentar que en casa nos salga la mejor de las versiones.

    Un plato del mar y para los marineros

    La receta, a la marinera, hace referencia al sabor intenso que  tiene a este elemento. No obstante, hay versiones que la catalogan como una elaboración propia de los marineros. Esto no sería descabellado porque ellos, con pocos ingredientes, son capaces de sacarle todo su potencial a un alimento tan preciado como poco contundente.

    Pese a ello, no os dejéis engañar porque las almejas tienen un alto contenido en hierro y zinc, y son todo proteínas. No aportan grasas (solo las que añadamos para cocinarlas o para generar la salsa) ni carbohidratos, por lo que su aporte calórico es ínfimo.

    Disparidad de recetas

    Se trata de un plato muy típico en el norte de España. Por ello es fácil encontrar versiones en toda la cornisa cantábrica. La que nosotros os traemos es la más sencilla, pero podéis ir probando añadidos. Hay zonas en las que esa fritada de cebolla inicial se acompaña con tomate, al que luego se les van añadiendo el resto de ingredientes.

    En algunos lugares, en vez del tomate utilizan una cucharada de harina para espesar la salsa y que esta quede ligada. Si esta es vuestra opción pero hay celiacos en casa, podéis utilizar harina de arroz para hacerlo, pero tened en cuenta que es un poco más ligera que la de trigo y quizá tarde un poco más en espesar.

    Como en todas las recetas que incluyen este tipo de mariscos, es fundamental que las almejas están limpias. Por ello, es preferible pasarnos dándole baños de agua antes de echarlas sobre la cazuela para que se abran, porque si tienen arenas, una vez que hayan caído sobre la salsa ya no habrá manera de eliminarlas.

    ¿Qué necesitas?

    • 1 Kg. de almejas
    • 1 cebolla
    • 2 dientes de ajo
    • 8 cucharadas de aceite
    • un poco de perejil
    • la punta de 1 hoja de laurel
    • 1 cucharadita de pimentón (mitad dulce, mitad picante)
    • 1 vaso de vino blanco
    • 1 vaso de agua

    ¿Cómo se prepara?