Horno

Es la técnica más sencilla para cocinar de manera saludable, además mantiene el sabor original del producto. A diferencia del hervido en agua, los nutrientes permanecen y no se diluyen. Gran variedad de alimentos como carnes y pescados se asan al horno mientras segregan su propia grasa o jugo. Esta técnica culinaria permite reducir la cantidad de grasas y condimentos que utilizamos creando platos bajos en calorías.

Plancha

La plancha es una opción muy recomendable porque en su uso las grasas están limitadas, además de ser una excelente sustituta del modo tradicional de freír. Con una plancha adecuada solo necesitamos un poco de aceite, para no propasarnos podemos depositarlo en una cuchara que a continuación añadiremos a la sartén o a la plancha. Otro truco es utilizar un vaporizador de aceite ya que con un par de vaporizaciones sobre la plancha será suficiente para preparar tus platos.

Wok

El wok oriental se impone con fuerza en la cocina. Lo utilizamos para saltear verduras y fideos sin apenas añadirles grasas. Conviene usar unas gotas de aceite de oliva o de soja para que los alimentos queden gustosos impidiendo que se peguen. Como esta técnica requiere altas temperaturas los ingredientes deben ser finamente picados para que adquieran rápidamente el gusto del aceite, y las carnes se deben preparar en rodajas finas para cocinarlas con facilidad. Se pueden cocinar verduras, pescados y carnes picadas, arroces, pastas…

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Papillote

El papillote mantiene intactos todos los nutrientes y vitaminas de las recetas facilitando su digestión. Esta técnica cocina los alimentos con sus propios jugos eliminando sus grasas
en la preparación, además conserva el sabor de los platos. Escoge un ingrediente principal (el pescado o las carnes blancas), hortalizas cortadas en juliana… Después envuelve con papel de plata, papel sulfurado de horno o films de plástico especiales y hornea. El secreto de esta técnica es utilizar aceite de oliva y cerrar bien el envoltorio para que no se escape ni el vapor, ni los nutrientes.

Método de conservar los alimentos

Las hortalizas se consumen cuanto antes después de su compra, porque, con el paso del tiempo y expuestas al aire, van perdiendo el agua de vegetación y con ella cualidades. La verdura congelada o conservada a pie de mata, tiene más valor nutritivo que la fresca que ha pasado por varias manos. A temperatura ambiente, pierden la mitad de sus vitaminas B y C en un día, y en recipientes cerrados o con humedad se pudren. En la nevera, se ponen en el cajón especial y, a ser posible, metidas en bolsa de plástico, agujereada en el caso de raíces y cerrada en el caso de hojas. Si fueran muy largas, es más importante cubrir la zona del tallo que la de la hoja, es el caso de puerros y cebolletas.

¿Engordan las patatas y la pasta?

Muchas personas que quieren perder peso piensan que las patatas, los huevos o la pasta están en el grupo de alimentos prohibidos. Lo cierto es que lo realmente prohibido son las patatas fritas, los huevos fritos –con su inseparable pan- y la pasta con salsa, sobre todo si es comercial. Estos productos al horno, cocidos o sin un aderezo demasiado calórico se pueden incluir en nuestra dieta sin problemas.