Tomado con moderación, depura la sangre, evita coágulos y protege los tejidos de los vasos sanguíneos.


El vino es una bebida alcohólica por lo que debe tomarse con moderación. En su justa medida, ha sido siempre el remedio más antiguo para todas las enfermedades por sus propiedades saludables y nutritivas.

Curiosidades

Mucho se ha oído hablar de las propiedades y lo saludable que es esta bebida pero pocos saben realmente por qué. El vino proporciona al cuerpo energía, con sustancias que ayudan a la digestión gracias a sus pequeñas cantidades de minerales y vitaminas. Además, sirve para restablecer el equilibrio nutricional, aliviar la tensión, tranquilizarse y actúa como un estimulante ligero en convalecencias, especialmente en ancianos.

Antigrasa

Esta bebida carece de grasa, colesterol o fibra, su consumo activa un gen que impide la formación de nuevas células de grasa y además ayuda a movilizar las ya existentes. Por tanto, aunque el alcohol contenga 7 calorías por gramo, está demostrado que sus efectos sobre el metabolismo hacen que beberlo moderadamente reduzca la obesidad y el sobrepeso al envejecer. La dosis diaria óptima, según algunos estudios, serían 40 gramos de alcohol al día.

Mejora tus dientes

La costumbre de tratar las infecciones de las encías con vino y para evitar la caída de los dientes tiene un fundamento científico ya que posee unas propiedades que ayudan a frenar el crecimiento de los estreptococos de la boca, bacterias vinculadas a las caries, a la gingivitis y al dolor de garganta.

Potencia el cerebro

Beber vino con precaución mejora el funcionamiento del cerebro y, en pequeñas cantidades, previene la demencia… Según investigaciones, esta afirmación se debe a la elevada presencia de antioxidantes en su composición que reducen la inflamación, impiden que las arterias se endurezcan e inhiben la coagulación mejorando el riego sanguíneo.

Contra el cáncer

Uno de sus componentes, el reveratrol, frena los efectos del estrógeno, la hormona femenina por excelencia, lo que provoca un bloqueo en el crecimiento de las células responsables del cáncer de mama.

Combate infecciones urinarias

Gracias sus propiedades antioxidantes y astringentes logra evitar que las bacterias se adhieran a nuestra vejiga o riñones, optimizando así el filtrado y depuración de estos órganos para protegernos de estas infecciones.

vino

Seis variedades para degustar

  1. Tinto

    Los tintos se caracterizan por su sabor robusto y su color rojo intenso. Se combina con comida igual de firme, como carnes rojas (ternera, cordero), platos de pasta abundante… Se beben a temperatura ambiente.

  2. Blanco

    Más sofisticado y seco, al saborear este vino se produce una mezcla de sensaciones en la boca ya que se combina la acidez y la sequedad con un toque dulce que te hará no querer probar otra variedad. Se suele beber frío y acompañado de aperitivos como el queso.

  3. Rosado

    Su nombre proviene del tono rosa que tiene, parecido a la piel de uva. La mayoría son de sabor dulce, especialmente en Estados Unidos. En cambio los europeos tienen fama por ser secos. Los rosados ​dulces tienden a ser los favoritos de las personas que son nuevas en el vino, ya que a menudo son ligeros y algo dulces.

  4. Espumosa

    Este tipo de vino debe su fama al champán, el vino espumoso por excelencia. La mayoría se definen por conservar de forma natural el gas y por ser el mejor complemento para celebrar acontecimientos. En España sustituimos el champán por cava.

  5. Dulces

    En esta categoría se engloban aquellos que tienen un elevado contenido en azúcares.

  6. Generoso

    Debe su nombre a su gran graduación alcohólica, entre los 15 y los 23º. Hoy en día, podemos encontrar este tipo de vinos en todas las zonas de España, pero se suelen identificar con el vino de Jerez.

Receta recomendada: Peras al vino

  • 4 peras
  • 125 g de azúcar
  • media botella de vino tinto con cuerpo
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • piel del limón
  • un sobre de azúcar vainillado
  • una pizca de canela molida

Pelar las peras, que deben ser maduras pero firmes. Preparar en una cazuela pequeña de fondo grueso un almíbar calentando el azúcar hasta que se derrita, sin caramelizarse. Añadir el zumo de limón, la corteza de naranja y también las especias.

Remover unos segundos y regar con el vino tinto. Colocar las peras peladas en el jarabe y dejar cocer, tapado, 30 minutos a fuego lento, o hasta que las peras queden muy tiernas. Comprobar la cocción y enfriar en el mismo almíbar.