Su alto nivel nutritivo y su versatilidad a la hora de prepararlo le convierten en un alimento
imprescindible en nuestra cocina.

Existen tantas variedades, que es imposible establecer una única clasificación. De hecho se pueden dividir según la textura de la pasta, el proceso de elaboración, el contenido de grasa… Si para agruparlos nos atenemos a la procedencia de la leche con la que están hechos, tendríamos cinco grupos.

  • Vaca. Su sabor es suave, aunque si se hace con leche entera, será más graso y, en consecuencia, más fuerte.
  • Cabra. Contiene mayor proporción de ácidos grasos, es más blando, cremoso y de aroma y sabor mucho más intenso.
  • Oveja. Aporta proteínas, materia grasa y un alto valor energético. Puede ser tierno, semicurado. o curado, dependiendo del tiempo de maduración.
  • Búfala. Son los más producidos a nivel mundial. De sabor dulce y color blanco, resultan nutritivos, frescos y cremosos.
  • Mezcla de leches. Se elaboran mezclando leches procedente de distintos animales. Suelen ser menos concentrados.

Rico en calcio y otros minerales

  1. Es una de las principales fuentes de calcio, un mineral fundamental para los huesos. Su consumo tiene un efecto positivo en la lucha contra la osteoporosis.
  2. No solo fortalece los dientes, gracias a la gran cantidad de calcio que posee, sino que además reduce la placa bacteriana, estimula la producción de saliva y mantiene nuestra boca limpia.
  3. Contiene todos los aminoácidos necesarios para que el organismo funcione correctamente.
  4. Aporta ácido fólico, por lo que resulta un alimento imprescindible en el embarazo.
  5. Además favorece la producción de leche materna en las mujeres embarazadas.
  6. Disminuye los síntomas del síndrome premenstrual.
  7. Mejora nuestro sistema inmunológico, por lo que aumentan nuestras defensas contra las enfermedades.
  8. Al ser muy rico en vitamina B, hace que la piel tenga mejor aspecto.
  9. Es una fuente de ácido linoleico conjugado (CLA), relacionado con la prevención de ciertos tipos de cánceres como el de colon.
  10. Con un alto nivel de proteínas, ayuda a formar y recuperar la masa corporal, de ahí que resulte un alimento perfecto para deportistas o personas que necesiten ganar peso de forma saludable.

queso

La tabla de quesos

Se sirve como entrada o postre y debe tener entre cinco y siete variedades cortadas de forma adecuada: los duros, en cuña y manteniendo la parte exterior; los semiblandos,
en taquitos o palitos; los de untar se presentan con su propio envoltorio o en tarrinas; y los tipo parmesano, en lascas.

Acompañar Con un toque dulce

Resulta agradable combinarlos con membrillo o mermeladas variadas. También se pueden servir con frutas, como el higo o las uvas, y frutos secos, como nueces, almendras o pistachos, que ayudan a potenciar su sabor.

Y para beber

No hay reglas fijas, pero debemos tener en cuenta que ciertos quesos pueden enmascarar el sabor y el aroma de un buen vino. El maridaje perfecto es difícil de lograr si se incluyen muchas variedades de queso.
quesos

Aperitivo de queso con hojaldre

  • 250 gr. de queso manchego curado
  • 1 clara de huevo
  • recortes de hojaldre congelado

Batir la clara un poco y añadir el queso rallado para formar una masa consistente. Amasar los recortes de hojaldre como si fuera otra masa cualquiera.

Estirarla, cortar palitos y formar rulos finos, retorcerlos de 2 en 2 en forma de cordón y cocerlos en el horno 5 minutos a 180º C.

Formar sobre un silpat, montones pequeños de crema de queso, aplastarlos en forma redonda y colocar los palitos. Pintar de huevo y cocerlos a 170-180ºC.
tarta de queso

Tarta de queso Christine

  • 750 gr. de queso Philadelphia
  • 4 huevos
  • 150 gr. de azúcar
  • 1 sobre de flan de vainilla
  • ralladura de limón
  • 1/4 l. de leche
  • 100 gr. de pasas
  • 4 cucharadas de brandy

Base:

  • 200 gr. de harina
  • levadura en polvo
  • 75 gr. de azúcar
  • azúcar de vainilla
  • 100 gr. de mantequilla
  • 1 huevo, sal

Base: Mezclar harina, azúcar, azúcar vainillado, levadura, sal, el huevo y la mantequilla. Formar una bola, envolverla y dejarla reposar 30 minutos en sitio fresco. Forrar las paredes y el fondo de un molde.

Relleno: Batir las yemas con queso, mitad del azúcar, la ralladura de limón, el sobre de flan y leche hasta que se una. Añadir las pasas y el brandy.

Montar las claras con el resto del azúcar y unir a la mezcla anterior. Llenar el molde forrado con la masa y hornear unos 160-170º C, 60-70 min. Se puede servir con azúcar glas o mermelada de frutas rojas.